Calle Rioja

La muralla duda: rueda o papa

Calenteros del 27. Una cuarta generación se prepara para asumir el mando de la calentería de la Macarena. La nueva saga nació en el Hospital de las Cinco Llagas

| Actualizado 18.05.2009 - 05:03
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Raquel Navarro entró por amor y ama lo que vende.

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Los dos Miranda, padre e hijo, a uno y otro lado de Bruno Alfonso, hijo del dueño, junto al perol de calentitos de papa.

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ESTA crónica es un regalo de cumpleaños. Andrés Miranda López cumple hoy 65 años. Para él empieza una semana y una vida nueva por delante, pero para no fastidiarle el fin de semana a sus compañeros ha decidido esperar a final de mes para jubilarse después de toda una vida haciendo calentitos.

Decía Ramón Carande, cuya nieta Rocío acaba de estrenarse como catedrática de Latín, que curriculum vitae es la carretilla de la vida. Andrés da fe de la traducción. Sevillano de mayo del 44, en su primera cartilla de la Seguridad Social figura José Alfonso Algaba, el pionero que, procedente de El Viso del Alcor, montó el primer quiosco de churros al otro lado de la muralla de la Macarena. Donde empezaba Extramuros. Andrés también ha trabajado para el abuelo, José Alfonso Gallego; para el padre, José Alfonso Bolaños, y los días que éste falta lo hace para Bruno Alfonso. Cuatro generaciones de calenteros.

La familia Alfonso ha tomado la inminente jubilación de su empleado Miranda para emprender sin traumas un relevo generacional. El nuevo diseño del quiosco parece un platillo volante en el que la papa juega con la rueda a la cuadratura del círculo. Es uno de los lugares con más fuerza telúrica de la ciudad. Antiguamente, el puesto estaba más retrasado. "Donde está ahora colocaron los cañones que derribaron Casa Cornelio", dice Bruno Alfonso de este singular fusilamiento patrimonial de la taberna que después se transformó en Basílica de la Macarena.

En sentido contrario se encuentra el Parlamento Andaluz. Allí nacieron el hijo del dueño, Bruño Alfonso, y el hijo del empleado, Andrés David Morales, cuando el edificio que alberga al poder legislativo era Hospital de las Cinco Llagas. Los dos llegaron a la calentería -"en Sevilla no son churros, son calentitos"- después de diferentes requiebros laborales. El hijo del empleado aprendió el oficio en una churrería que su padre montó en el Polígono Norte. Después trabajó de camarero en un bar que cerró tras el batacazo posterior a la Expo y ahora lo han reclamado de una cafetería de Triana para que se repita la historia: otro Miranda trabajando con otro Alfonso.

El tercero de los Alfonsos se casó con Felicidad Pérez Castaño, que le dio dos hijos: Máximo era arquitecto y murió con 36 años; a Bruno no se la había perdido nada en la calentería y se abrió camino como comercial en el mundo de la automoción hasta que su padre sacó el parte de la genética.

El puesto es del año 27, como la generación de los poetas Aleixandre y Cernuda. "Era un tenderete de quita y pon, los municipales siempre estaban metiéndole prisa a mi bisabuelo". Sobrevivió a la Exposición del 29, la República, la guerra, la posguerra, la transición y la democracia. ¿Les gustan los calentitos a sus señorías? "No conozco a los políticos, pero gente trajeada sí viene mucha a comprar".

Cuando Bruno Alfonso estudiaba segundo de BUP en el instituto Antonio Machado, en la calle Arroyo, se fijó en una alumna de su clase que siempre sacaba mejores notas. El flechazo terminó en matrimonio y Raquel Navarro, que siempre sacaba mejores notas que Bruno, que empezó Empresariales y terminó Turismo, es la sonrisa del negocio, la frase oportuna, el antídoto contra impacientes, maestra del diseño de cartuchos para preparar la disyuntiva del negocio: de papa o de rueda. Los de papa llevan harina, sal y agua; los mismos ingredientes que los de rueda, que llevan además bicarbonato y levadura.

Los calenteros manejan la superficie circular del perol con un palo de madera de haya. Parece una batuta, no extraña que entre sus clientes hayan figurado Plácido Domingo y Alfredo Kraus. También los Morancos, pero ellos son de otra escuela operística. Los fines de semana abren a las dos de la mañana y atienden al que va de marcha y al que viene a misa. Sólo cierran el día de Navidad.
2 comentarios
  • 2 Carlos Sánchez 19.05.2009, 11:40
    www.rotulando.com

    Un beso muy grande para todos

  • 1 Miguel Georgio 18.05.2009, 09:36

    Pedazo de página, amigo Pepe, Bruno, Raquel, Andrés, Mary, y familia, os lo mereceis todo.

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