Seis detenidos en lo que va de año por simular ser víctimas de robos con armas de fuego

  • La Policía esclarece los falsos robos y acusa a los denunciantes de estafa y simulaciones de delito

La Policía Nacional ha detenido en Sevilla en el primer cuatrimestre del año a seis personas por ser los presuntos autores de estafas y simulaciones de delito cometidos desde diciembre de 2013 con armas de fuego incluidas. En todos los casos, los detenidos denunciaron falsamente haber sido víctimas de robos extremadamente violentos por parte de uno o varios agresores, que emplearon armas de fuego para intimidarlos.

En diciembre, dos empleados de un establecimiento de hostelería de la capital manifestaron que a la hora de cerrar una cervecería del barrio de Nervión dos individuos encapuchados se introdujeron en el mismo y apuntándoles con una escopeta de cañones recortados y una pistola sustrajeron la recaudación. También en diciembre, un joven de Torreblanca denunció que cuatro desconocidos le habían abordado cuando transitaba por la vía pública y tras vendarle los ojos lo trasladaron a la fuerza a un piso desconocido, donde lo retuvieron durante cuatro días al objeto de que no compareciera en un juicio por narcotráfico en calidad de testigo.

Ya en enero de este año, el conductor de una furgoneta de reparto dijo que cuando se encontraba trabajando en un polígono fue abordado a través de la ventanilla del vehículo por dos personas que le mostraron una pistola para intimidarle. "Si no me das la cartera te pego un tiro", le dijeron para sustraerle supuestamente la recaudación del día.

En marzo, el empleado de un bar manifestó que dos varones, de los que aportaba incluso una detallada descripción tanto del físico como de las vestimentas y de la pistola que empleaban, asaltaron el establecimiento para robarle la recaudación, su teléfono móvil y diez botellas de bebidas alcohólicas.

Ya en abril se produjo la cuarta denuncia consecutiva del propietario de un bar del distrito Sur, lo que supuso a vista de los investigadores un modus operandi que consistía en realizar estas denuncias falsas de manera sistemática todos los meses.

En todos los casos, ante la gravedad de los hechos denunciados, el trabajo policial fue "inmediato y exhaustivo", aplicándose los protocolos pertinentes desde el mismo inicio, tanto por los primeros patrulleros comisionados por la Sala Operativa del 091, como a la llegada a los diversos escenarios de las dotaciones especializadas de Policía Científica y del Grupo de Atracos. En todos los casos, en virtud de las diligencias desarrolladas por los investigadores, un elevado número de incongruencias se hacía evidente y tras las pesquisas necesarias en todos ellos quedó ampliamente demostrado que los ilícitos denunciados no habían tenido lugar.

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