Un día de locos en Boston

  • Un millón de personas se encerraron en sus casas mientras buscaban al más joven de los dos hermanos responsables del atentado del lunes tras ser abatido el mayor por la Policía

Boston continuaba al cierre de esta edición paralizada y sus habitantes encerrados en casa mientras la Policía buscaba puerta por puerta en la localidad aledaña de Watertown a Dzhokhar Tsarnaev, uno de los dos hermanos sospechosos de perpetrar los atentados del lunes, horas después de que el primero de ellos, el checheno Tamerlan Tsarnaev, de 26 años, muriera abatido por la policía.

Dzhokhar Tsarnaev fue identificado por la Policía como el hombre de gorra blanca que aparecía en fotografías e imágenes de vídeo tomadas en la línea de meta del maratón del lunes en Boston, donde tres personas murieron y 176 resultaron heridas como consecuencia de dos explosiones.

El hermano mayor de Dzhokhar, Tamerlan, reconocido como el hombre que llevaba una gorra negra en esas mismas imágenes, murió en un hospital en Boston tras un tiroteo con la Policía. Según los médicos fue alcanzado por un gran número de disparos y tenía heridas producidas por explosivos.

La persecución comenzó tras la muerte de un agente de los servicios de seguridad que acudió al Massachusetts Institute of Technology (MIT) para abordar un caso de alteración del orden público y recibió un disparo.

Horas después de que la policía diera a conocer sus fotografías, los dos sospechosos secuestraron un coche en Watertown y se enfrentaron a la Policía. "Hubo un intercambio de disparos (...) numerosos artefactos explosivos fueron lanzados desde el vehículo a la Policía. Un sospechoso fue arrestado y otro huyó", señaló un portavoz. Un agente de Policía resultó gravemente herido en el enfrentamiento.

La Policía de Boston informó horas después en Twitter que un "coche posiblemente sospechoso" fue encontrado y estaba siendo investigado.

Para capturarlo, las fuerzas de seguridad pusieron en marcha un espectacular despliegue policial con helicópteros, vehículos blindados de los equipos de intervención especial y centenares de agentes y decenas de coches patrulla.

Los coches patrulla volaban por las calles de Boston haciendo sonar sus sirenas, en una ciudad que amaneció con sus calles cortadas cuando el más de millón de habitantes que la forman comienza su día con el transporte público cerrado al público.

Al cierre de esta edición, la Policía extremaba las precauciones y tenía previsto hacer una explosión controlada en una vivienda de la localidad cercana de Cambridge, mientras seguía peinando una extensa área en las afueras de Boston.

El gobernador de Massachusetts, Deval Patrick, pidió a los ciudadanos de Boston que permanecieran en sus casas y no dejen entrar en sus viviendas a nadie que no fuera un miembro de las fuerzas de seguridad claramente identificado, mientras continuaba la búsqueda, aunque el toque de queda se levantó tras la medianoche (hora española). El gobernador de Massachusetts, Deval Patrick, anunció que se levantaba la orden que se dio a la población de que permaneciera en sus casas, pero pidió a los ciudadanos que continuasen "vigilantes". "No podemos continuar bloqueando una ciudad o un Estado", dijo el coronel Timothy Alben, de la Policía estatal, quien señaló que no tienen ninguna razón para pensar que el sospechoso haya abandonado el estado de Massachusetts.

En el despliegue participaron agentes de operaciones especiales SWAT (Special Weapons And Tactics) y agentes del grupo K-9, entrenados para el manejo de explosivos, afirmó el portavoz de la Policía del Estado de Massachusetts, David Procopio, quien no descartó la posibilidad de que hubiera explosivos en la zona.

En Boston, mientras tanto, las escuelas, universidades y los negocios se cerraron, como el servicio de transporte público. El toque de queda había afectado, además, a las localidades de Waltham, Newton, Belmont y Allston Brighton y Cambridge, un área donde viven dos millones de personas. El tráfico de taxis fue restaurado en Boston para permitir a quienes fueron a trabajar que pudieran regresar a sus casas.

La hermana de los sospechosos aseguró que no entendía lo que pudo haber pasado por la mente de sus familiares, a quienes describió como dos personas "estupendas" e "inteligentes". "Son inteligentes, no sé qué les ha podido ocurrir", dijo Alina Tsarnaeva al diario local Star Ledger, entreabriendo la puerta de su domicilio en la localidad de West New York, en el estado de Nueva Jersey.

El senador republicano Charles Grassley pidió una reflexión más pausada sobre la reforma migratoria, debido a las incógnitas que suscitan, en su opinión, el atentado terrorista y los acontecimientos que se están viviendo en Boston.

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