Las VTC contraatacan

  • Cabify presume de prestar servicio a más de 300 empresas sevillanas en sólo un año y pide la liberalización del sector para poder cubrir una demanda diez veces superior a su oferta.

El gerente de Cabify en España, Mariano Silveyra. El gerente de Cabify en  España, Mariano Silveyra.

El gerente de Cabify en España, Mariano Silveyra. / Belén Vargas

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La guerra entre el taxi y los vehículos de alquiler con conductor ha pasado de la calle a los despachos. Hace semanas que ningún vehículo de la empresa Cabify es atacado en Sevilla, el aeropuerto de San Pablo es una balsa de aceite tras la investigación de la Policía Nacional que terminó con más de una treintena de taxistas imputados, y las asociaciones del taxi han centrado el tiro en la Junta, a la que presionan para que no expida más licencias de VTC (vehículos de transporte concertado). De eso se queja precisamente el director general de Cabify en España, Mariano Silveyra, que este jueves hizo un balance del primer año de trabajo de la compañía en Sevilla.

En ese año, los vehículos que trabajan para Cabify han sufrido decenas de ataques y sabotajes, lanzamientos de huevos, piedras, pintura y ácido y los conductores han sido amenazados y en algunos casos resultaron heridos por pedradas. La escalada de violencia en las calles derivó en la quema de nueve coches que habían venido de Madrid para reforzar el servicio de la compañía durante la Feria de Abril. A raíz de ahí, la tensión ha ido bajando en Sevilla. En ese primer año, Cabify también presume de que más de 300 empresas sevillanas han contratado sus servicios para los desplazamientos de sus empleados.

"Obviamente nuestro servicio está todavía lejos de la calidad que queremos ofrecer. Lo ideal es que alguien pida un coche y lo tenga en su puerta en tres o cuatro minutos. Hoy no podemos ofrecer esta inmediatez porque no se dan las suficientes licencias", lamentó el responsable de Cabify. Silveyra se mostró muy crítico con la Junta, que mantiene las restricciones sobre las licencias y que, por tanto, impide el crecimiento de una empresa que tiene bastante demanda. Cabify tiene menos de treinta coches en Sevilla, pero hay una demanda por parte de los usuarios que multiplica por diez esa oferta. "Ahora mismo tenemos capacidad para multiplicar la flota por diez, por veinte o por cien si hiciera falta. Obviamente nos moveríamos según la demanda del mercado, pero no podemos hacerlo por falta de licencias".

El representante de Cabify cree que, tarde o temprano, el sector se liberalizará y las miles de licencias VTC que están pendientes de aprobación en procesos judiciales serán expedidas. "Al final se llegará a un equilibrio que resulte beneficioso al usuario. Cabify es una alternativa más, como lo puede ser el taxi, la bicicleta o las motos eléctricas". El gerente de la empresa explicó que la media de vehículos en las calles de Sevilla durante este primer año ha sido de entre 15 y 20 coches. "Y fíjense todo el ruido que ha habido con tan pocos vehículos. Ha sido desmesurado, recordemos la quema de vehículos. Imagínense qué ocurrirá el año próximo, cuando lleguen las miles de licencias que están al caer".

Cabify opera con menos de 30 coches y espera multiplicar por 10 su flota

Sobre las quejas del taxi, Silveyra negó que los conductores de Cabify capten clientes por la calle. "¿Ustedes lo han visto? ¿Han visto a algún conductor con un cartel ofreciendo sus servicios?", preguntó, tras recordar que sólo se puede contratar de manera previa mediante la aplicación de telefonía móvil. "No hay captación y no la habrá jamás. Por suerte ha habido un juez que ha dicho 'señores, basta de discutir esto porque no tiene ningún sentido'. La verdadera competencia de Cabify son las plataformas. Basta de discutir cosas que son mentira". Se refería así a la sentencia de un juzgado de lo Mercantil de Madrid que tumba los argumentos de los taxistas y considera que las VTC no son una competencia desleal ni una forma de intrusismo.

Silveyra señaló que la legislación es la misma, pero que las VTC tienen más restricciones. No pueden circular por carriles especiales y no tienen beneficios fiscales. "Tributados en estimación directa mientras que el taxi cuenta con un esquema muy beneficioso en el que los taxistas pagan diez veces menos impuesto que las VTC". El representante de Cabify recordó que la compañía fue fundada por un segoviano hace seis años, y que de la nada, "con todos los problemas burocráticos y de financiación que hay en España para las empresas", ha creado una compañía que vale 1.000 millones de dólares, emplea directamente a 2.000 personas e indirectamente a 150.000 en todo el mundo.

A las administraciones les pidió que piensen en el usuario. "De todas las propuestas políticas sobre el sector, no he visto ni una sola coma que se haya escrito pensando en el ciudadano". Así, criticó la proporción de una licencia VTC por cada 30 de taxis. "Esta ratio existía hace treinta años, pero hoy está lejísimos. Volver a ella implica retirar licencias VTC del mercado. Lo que importa es la demanda y cómo hacemos para fomentar la movilidad sostenible en las ciudades. En Sevilla se mueven más de un millón de vehículos particulares diarios. Si queremos una ciudad más limpia, con más calidad de aire, esos coches hay que dejarlos en casa. Y ni los taxistas ni Cabify van a alcanzar para mover a toda esa gente. Hacia eso hay que ir, no a medidas que le ponen freno al sector".

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