Del golpe a Shaw a la Pantera Rosa

  • Los atracos a joyerías no son frecuentes, pero en Sevilla ocurrieron algunos robos de película, con butrones, inhibidores y lanzas térmicas

La joyería desvalijada en Pino Montano, en el edificio del mercado de abastos. La joyería desvalijada en Pino Montano, en el edificio del mercado de abastos.

La joyería desvalijada en Pino Montano, en el edificio del mercado de abastos. / juan carlos muñoz

Los atracos a joyerías no son muy frecuentes en la capital andaluza, ya que estos negocios cuentan cada vez más con sofisticados sistemas de seguridad. Sin embargo, sí se han dado casos en los que se requiere una información previa y una gran planificación. El golpe más espectacular fue el de la joyería Shaw, en la Plaza Nueva, al que los ladrones accedieron practicando un butrón por el edificio colindante. El robo se produjo la madrugada del 1 de enero de 2015. Los ladrones aprovecharon las campanadas para hacer los agujeros en la pared sin levantar sospechas por el ruido. El botín superó los 400.000 euros.

Más rudimentario, pero no menos eficaz, fue el golpe dado en un taller de joyería de Nervión en octubre de 2015. Los ladrones rompieron la puerta del taller y luego practicaron un boquete a la caja fuerte con una lanza térmica. Sustrajeron cientos de joyas del interior del establecimiento, valoradas según la propiedad en 800.000 euros. Este golpe coincidió con una serie de atracos a representantes de joyerías. Uno de ellos fue abordado al salir de una tienda de Torreblanca por unos jóvenes que lo golpearon en la cara y le propinaron varias patadas para llevarse un bolso que llevaba con 5.000 euros. Otro fue víctima de un robo en un centro comercial de San Juan de Aznalfarache. Los ladrones utilizaron un inhibidor de frecuencia para anular el mecanismo de cierre centralizado del coche y robaron del interior del vehículo varios maletines con joyas valoradas en 65.000 euros.

Más lejos en el tiempo queda el espectacular robo de la joyería Román, a la que los ladrones accedieron practicando un butrón por la pared de la zapatería colindante. Antes inutilizaron la alarma, que estuvo todo el fin de semana sonando sin que nadie acudiera. Aquel robo ocurrió en el verano de 2001 y el botín superó el millón de euros. Trece años después, el serbio Borko Ilincir, miembro de la banda de la Pantera Rosa, el más famoso grupo internacional de atracadores de joyerías, estuvo en Sevilla viendo posibles objetivos. Semanas después fue arrestado en Madrid.

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