Sevilla

Al grito unánime de "¡Rajoy dimisión!"

  • La marcha transcurrió sin incidentes y la sede del PP apareció fuertemente blindada.

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La estatua sin cabeza de la Fuente de la Puerta de Jerez fue el punto de partida de los miles de manifestantes que protestaron ayer en en Sevilla contra los recortes. El grito unánime final fue "¡Rajoy dimisión!". Las organizaciones sindicales más radicales defendían otra huelga general. La marea humana de personas indignadas, de funcionarios y empleados públicos de todos los sectores inundó de punta a punta la calle San Fernando y la avenida de la Constitución hasta el Ayuntamiento.

No hubo incidentes. La sede del PP andaluz, frente a la Universidad de Sevilla, concentró buena parte de los gritos de protesta, pancartas y hasta una cacerolada minutos antes de la marcha. "¡Ahí está, la cueva de Ali Babá!", se oía corear. Su fachada estaba blindada con vallas y con la vigilancia de una quincena de policías nacionales. Los balcones cerrados a cal y canto.

El sofocante calor de la tarde convirtió el recorrido en una verdadera sauna. No cabía un alfiler. Los sindicatos cifraron en más de 50.000 los asistentes y, sabedores de la guerra de números que concita toda manifestación, retaron al nuevo presidente del PP Andaluz, Juan Ignacio Zoido, a decir a la delegación del Gobierno que eran cinco o seis.

La multitud apabullaba. Venían con niños a la espalda, con mascotas en bolsos, con bicis y carros de todas clases. Tocando tambores, pitos, bocinas y tirando petardos. Un vendedor ambulante con nevera a cuestas pregonaba refrescos y helados a un euro.

El Metro se saturó de viajeros que acudían a manifestarse y el tranvía interrumpió sus servicios en el tramo céntrico. Sobre las 21:00 un vehículo del Metro quedó inmovilizado casi 20 minutos en la parada de Nervión. La empresa avisó por megafonía que el parón se debía a que habían "boicoteado" el tren que le precedía entre Nervión y San Bernardo. Los vehículos de Metro iban completamente llenos y hasta hubo problemas para cerrar las puertas. Muchos pasajeros pusieron hojas de reclamaciones por las deficiencias del servicio, según testigos de lo sucedido.

Otros lemas escuchados se conocían de protestas anteriores. "No hay pan, pa tanto chorizo", "Más bomberos, menos banqueros", "manos arriba, esto es un atraco". Auxiliares de enfermería, bomberos, policías, profesores, trabajadores de servicios sociales portaban pancartas para ser identificados. Unos con sombreros, otros con camisetas de color chillón...

Los dirigentes sindicales de UGT y CCOO pusieron el broche final. Desde UGT Juan Antonio Gilabert, dirigente de Sevilla, abrió su discurso recordando a los mineros asesinados en Sevilla en la Guerra Civil cuando venían a frenar el golpe de Estado y acusó de "inmorales" a los dirigentes políticos del país por mentir y prometer lo que luego incumplen, y vaticinó que lo pagarán en las urnas. Alfonso Vidán, su homólogo de CCOO, exigió que se paren los recorte de la ley de dependencia. Manuel Pastrana, dirigente de UGT Andalucía, avisó que habrá más movilizaciones y encendió a los congregados al recordar la polémica frase de la diputada Andrea Fraba ("¡que se jodan!") y relacionarla con los dramas sociales que están provocando los recortes. "Que nos jodamos todos, menos los de siempre", concluyó. Francisco Carbonero (CCOO-A) puso el cierre: "O cambian los políticos o cambiamos a este Gobierno".

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