los invisibles

"Soy más de hacer que de decir, mi educación es de una escuela militar"

  • Ana de la Peña Fernández-Garnelo. Compostelana de cuna, lo volvió a ser de la Orden del Camino. El de Sevilla lo hizo estudiando Derecho en Navarra y con una escala en Jerez

Ana de la Peña, en su despacho de la calle Harinas del bufete Rull y Zalba. Ana de la Peña, en su despacho de la calle Harinas del bufete Rull y Zalba.

Ana de la Peña, en su despacho de la calle Harinas del bufete Rull y Zalba. / fotos: víctor rodríguez

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Hija de gallego y leonesa, madre de dos niñas sevillanas, Ana de la Peña Fernández-Garnelo (Santiago de Compostela, 1976), puente entre culturas, fue nombrada en su ciudad natal Comendadora de la Orden del Camino de Santiago en Andalucía. Es directora global del despacho Rull y Zalba, en calle Harinas.

-¿Es imprescindible ser gallega y haber hecho el camino?

-Lo primero no es necesario. Lo importante es asumir el espíritu de la orden, del peregrino, hacer camino al andar.

-El verso es de Antonio Machado. Su padre, Demófilo, nació en Santiago de Compostela...

-De allí sale todo y allí llega todo. Viene gente de todo el mundo para hacer el camino de Santiago. Para los coreanos es sagrado.

-¿Y su camino de Sevilla?

-Estudié Derecho en Navarra, casi con memoria fotográfica. Me especialicé en relaciones institucionales, Diplomacia y Protocolo. En 1999 llegué a Jerez y un año más tarde, debio ser el efecto 2000, conocí en un chiringuito de Rota a José Luis Rull. Tiene dos hijos muy internacionales, uno le dijo que necesitaba una product manager que sacara el despacho del siempre lo mismo.

-¿Su primer camino?

-Lo hice con 14 años.

-¿Qué encontró en el desvío a Santiago, jugando con el título del libro de Cees Noteboom?

-Por una parte, mis raíces. Por otra, el silencio, la calma. Paradójicamente, en un contexto de conocer la diversidad mundial. Está claro que la fe mueve montañas, pero cada persona lo vive de una manera diferente.

-¿Hay un camino andaluz?

-Históricamente, está la Ruta de la Plata. Estoy en conversaciones con la Consejería de Turismo para convocar a 25 ó 30 alcaldes andaluces que están en el camino de Santiago. Una fuente de cultura, turismo y gastronomía.

-¿Su camino favorito?

-El leonés. Será por la cuna de mi madre, que conoció a mi padre en Santiago porque los dos estudiaban Farmacia.

-¿Ha vivido la morriña?

-Soy la mayor de cinco hermanos. Tres viven en Londres y la pequeña en Madrid.

-¿Hay un camino londinense?

-No, pero miles de ingleses lo hacen. El camino del norte es un espectáculo. El de Roncesvalles.

-En el álbum de su despacho está con el presidente del Betis.

-Mis hijas y yo somos sevillistas.

-¿Dónde se fotografió con el rey Felipe VI?

-Cuando vino a inaugurar el vivero de empresas aeronáuticas. Rull y Zalba decidió apostar por temas de emprendimiento, innovación y nuevas tecnologías.

-¿Y con su paisano Rajoy?

-Mi padre tenía mucha relación con Fraga y Romay Beccaría. De pequeña, iba con él a muchos actos académicos, mi madre estaba casi siempre embarazada. De Rajoy admiro su rigor y su seriedad. No es el más guapo ni el más agradable, pero no necesitamos eso ahora, necesitamos personas que hagan cosas brillantes en momentos puntuales.

-En otra foto está con Espadas...

-Hace diez años era muy apasionada, pero aprendí que lo más importante es el valor de las personas. Admiro en Juan Espadas su don de palabra, su cercanía. Creo que va a repetir otros cuatro años porque se lo merece.

-¿Le costó entrar en Sevilla?

-Tuve el mejor embajador. El entonces arzobispo Amigo Vallejo era muy amigo de mi familia. Antes de ir a Tánger y llegar a Sevilla, estuvo en Santiago. Mi padre estudiaba en un colegio mayor dentro del convento de los franciscanos. Para él siempre he sido la nieta de don Abacuc, tuve un abuelo con nombre de profeta. A Monseñor siempre le llevaba rosquillas gallegas a Palacio.

-¿Es diplomática?

-Desde el año pasado pertenezco a la Academia de Diplomacia de España, una virtud que choca con mi fuerte carácter. Yo soy más de hacer que de decir. Me educaron en lo más parecido a una escuela militar.

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