Las hermandades aportaron a la Iglesia casi un 17% más que en 2007

  • Las cofradías ingresaron a lo largo del pasado año más de 75.000 euros en el Fondo Común Diocesano, lo que supone un 1,26% de las cuentas de la Diócesis

Las hermandades han aumentado su generosidad para con las arcas del Arzobispado. En 2008 aportaron más de 75.000 euros, un 18,18% más de dinero que en 2007 y un 66,86% más que en 2006. Fuentes autorizadas de la Archidiócesis consideran que la subida de las partidas ingresadas por las cofradías en el denominado Fondo Común Diocesano se deben a una "mayor concienciación" sobre las necesidades de colaborar con el sostenimiento de la Iglesia de Sevilla gracias a la labor que ha realizado el cardenal Amigo a este respecto. Algunas hermandades realizan sus aportaciones mediante el método de la suscripción, que pueden fijar con la periodicidad que deseen, y otras las efectúan con motivo de fechas concretas o acontecimientos extraordinarios.

El Arzobispado movió en 2006 alrededor de 6 millones de euros, por lo que la aportación directa de las cofradías ha supuesto un 1,26% de las cuentas de la Archidiócesis. La autoridad eclesiástica asigna los fondos de las cofradías a diversos usos, como el sanitario, para pagar la hospitalización con servicios especiales de sacerdotes necesitados o casos similares.

Conviene tener claro un aspecto a la hora de valorar estos datos económicos, pues sólo reflejan las aportaciones directas al sostenimiento de la Archidiócesis. En ningún caso recogen los gastos de las cofradías en numerosos conceptos que contribuyen a llevar a cabo sus fines sociales. Las cofradías mantienen abiertos muchos templos que sin ellas estarían hoy cerrados o casi clausurados al culto, pagan las nóminas de sacristanes, limpiadoras, dependientes u otros empleados cualificados, desarrollan labores asistenciales mediante las bolsas de caridad u organizaciones conjuntas con las restantes corporaciones del día (economatos económicos, guarderías sociales, programas de atención a niños con necesidades especiales, centros de estancia diurna, etcétera) y no hay que olvidar, aunque en este caso no se trata de una contribución directa a la Iglesia diocesana, la contribución que hacen al sostenimiento de gremios como los cereros, bordadores u orfebres. Una ayuda importante que también realizan las hermandades es el pago de beca para los seminaristas. El cardenal reconoce siempre esta labor públicamente con un acto anual en el Seminario Metropolitano en el que celebra una jornada de confraternización con los hermanos mayores de las cofradías implicadas en esta iniciativa y con los jóvenes seminaristas que reciben las becas.

La hermandad que más dinero ingresó en el año 2008 en el Fondo Común Diocesano fue la Esperanza de Triana, que aportó en dos entregas un total de 11.000 euros. San Gonzalo y Los Gitanos ingresaron 6.000 euros cada una. Casi el mismo importe aportó la hermandad del Cautivo del Polígono de San Pablo en un año muy especial para esta corporación, pues en 2008 realizó su primera estación de penitencia a la Catedral. El Amor contribuyó al sostenimiento de la Diócesis de forma directa con 3.000 euros, el Silencio con 2.500, San Roque y Santa Cruz con 1.800, la Cena con 1.700 y el Cerro, la Macarena y la Quinta Angustia con 1.500, por poner algunos ejemplos.

Se da la circunstancia de que hay aportaciones de las que el Arzobispado aún no conoce con precisión la hermandad de la que se trata, pues al tratarse de ingresos bancarios no se hace constar el título completo de la cofradía en el correspondiente recibo. En total, no llegan a 60 las hermandades que han realizado aportaciones al Fondo Común Diocesano, una cantidad muy baja si se tiene en cuenta que en la Archidiócesis existen casi 700 corporaciones, pero una cifra mayor si se la compara con la de hace tan sólo cuatro o cinco años, cuando las aportaciones de las hermandades eran casi testimoniales. Se nota en cualquier caso el esfuerzo de la autoridad eclesiástica por concienciar a las hermandades, sobre todo porque de un tiempo para acá la Archidiócesis ha de hacer lo posible por autofinanciarse de acuerdo con los últimos acuerdos entre la Iglesia y el Estado.

Entre las que aportaron dinero el pasado año figuran también hermandades de la provincia, aunque en muchísima menor cuantía que las de la capital, y algunas asociaciones, como la de fieles de la Virgen de los Reyes y San Fernando de Sevilla. Las hermandades de gloria, que son las que disponen de presupuestos más bajo, prácticamente no aparecen en la relación de las aportaciones, al igual que ocurre con las sacramentales puras.

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