"El hombre que ordenó matar a mi padre sigue libre"

  • La hija y la hermana de Manuel Jiménez Galbarro, el hombre hallado muerto en la gasolinera de la SE-30, piden el ingreso en prisión del patrón del autor confeso del crimen.

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"Veíamos antes por televisión a los padres de Marta del Castillo pidiendo Justicia. Ahora nos sentimos identificados con ellos. Los comprendemos perfectamente. Creemos que en España la Justicia no funciona como debiera. Lo hemos podido comprobar". Cinco meses después del asesinato de Manuel Jiménez Galbarro, tiroteado en una nave de la urbanización Mataluna, en Carmona, su familia se sigue haciendo demasiadas preguntas. La hija mayor y la hermana de la víctima, Aroa y Maribel Jiménez, ven más de una laguna en la investigación del crimen y no entienden por qué actualmente sólo hay una persona en prisión preventiva.

Jiménez Galbarro, de 45 años, recibió dos disparos de escopeta realizados a quemarropa por Alberto Hernández Blanco, un ex militar cubano que estaba contratado como guardaespaldas del dueño de la nave en la que ocurrieron los hechos, la tarde del 27 de noviembre de 2015. La víctima había ido, acompañada por tres amigos, a cobrar una deuda al patrón del asesino confeso. Primero fue alcanzado en un costado y luego recibió otro tiro por la espalda, cuando ya estaba en el suelo.

Los amigos lo montaron en el coche y trataron de llevarlo a un hospital a toda prisa, mientras seguían las indicaciones de la centralita del 061. Cuando llegaron a la SE-30, se encontraron con un atasco y el operador del 061 les indicó que dejaran a la víctima en el primer sitio que pudieran parar. Lo hicieron en la gasolinera Saras, en la SE-30 a la altura del polígono Calonge. Allí, con su amigo ya muerto, esperaron que llegara una ambulancia que certificó la defunción y a la Policía.

"No nos gusta que lo llamen el crimen de la gasolinera porque allí no fue. Fue en una nave a la entrada de Mataluna, donde el jefe del autor confeso del crimen guarda sus camiones. En la gasolinera simplemente pararon y fue donde estuvo tendido el cadáver unas horas. Cada vez que paso por delante me descompongo", dicen las familiares de la víctima. El patrón del asesino es un empresario dedicado al transporte al que Jiménez Galbarro consideraba su amigo. "Se conocían desde hace tiempo. De hecho, yo trabajaba para ellos", relata Aroa, la hija mayor de Manuel, de 23 años, que hasta el día que mataron a su padre estaba empleada en una papelería de Sevilla Este regentada por la mujer de este empresario. "Incluso me llamaron para que me incorporara a trabajar después del crimen, y ya les dije que no pensaba volver".

Ni Aroa ni Maribel saben nada de la deuda que Manuel fue a cobrar a Mataluna la tarde del 27 de noviembre. El ex militar cubano dijo en su declaración que la víctima era un traficante de drogas y la deuda estaba relacionada con los estupefacientes. "No sabemos de qué es la deuda, ni de cuánto es. Sí que se dijo que era de mil euros y puedo decir que es bastante más elevada. Mi padre nunca ha tenido relación con las drogas. Toda su vida fue camionero. Era una persona que ayudaba a todo el mundo. Si tenía que darle de comer a alguien lo hacía. Lo daba todo".

La hija y la hermana del muerto insisten en que Jiménez Galbarro consideraba un amigo al patrón del cubano: "Fue a decirle que le empezara a pagar, nada más. Ni iba armado, como también se ha dicho, ni nada. Simplemente le dijo que le pagara y el otro le amenazó con que tenía a un empleado armado. '¿Qué me vas a matar?', le respondió. Y llegó el cubano y le disparó".

Aquello ocurrió sobre las tres y media de la tarde. La nave estaba llena de cámaras de videovigilancia pero la grabación de aquel día ha desaparecido. La Policía no llegó a este lugar hasta horas más tarde, ya de madrugada. El empresario facilitó las grabaciones, pero con un salto importante: desde agosto de 2015 hasta el momento en que llegaron los investigadores las cámaras no habían grabado nada. La familia de la víctima se pregunta si alguien destruyó las imágenes, ya que sí se grabó el momento en que llegó la Policía esa noche, pero nada de los cuatro meses anteriores porque en teoría no funcionaban. "Raro, ¿no?".

La familia echa en falta algunas explicaciones por parte de la Policía, que sólo ha imputado un delito de tenencia ilícita de armas al patrón del asesino. La escopeta había sido robada en Huelva. "No entendemos por qué no se le imputa también el homicidio, puesto que el propio autor confeso del crimen ha declarado que es su jefe quien le dice 'mátalo, mátalo'. Y el cubano no le conocía de nada. Creemos que debe ser juzgado también por el homicidio. El hombre que ordenó matar a mi padre sigue libre. Al menos que permanezca en prisión hasta que comience el juicio, porque pueden desaparecer pruebas, como ya ocurrió con las cámaras. Además, este hombre se entregó porque lo convenció nuestro abogado, ya que se había marchado a Extremadura, donde dice que había quedado con su familia. Si matan a alguien en una nave tuya, ¿es normal irse a ver a la familia a Extremadura?".

Aroa añade que tiene miedo. Dice que también sus hermanas, de 18 y 16 años. "Si le ha hecho eso a mi padre, que lo consideraba un amigo, ¿qué no me hará a mí, que tiene todos mis datos porque trabajé para él?", se pregunta, y explica que ya en una ocasión ha tenido un encuentro desagradable con él cuando ambos iban en sus coches. Su tía Maribel también dice sentir miedo por sus hijas. "No sabemos de qué puede ser capaz".

Ninguna de estas dos mujeres entiende tampoco por qué la Policía tardó tanto en llegar a la nave, cuando, en la misma gasolinera, uno de los acompañantes de la víctima les dijo a los investigadores dónde se había cometido el crimen. "Tampoco se ha precintado la nave, que mantiene su actividad y sigue funcionando como si no hubiera pasado nada, cuando ha sido la escena de un crimen. Como tampoco nos encaja demasiado cómo el autor confeso identifica a mi padre con nombres y apellidos si no lo conocía de nada, como él mismo ha dicho".

A todo esto se le une una absoluta falta de información. "Me enteré de la detención del cubano por Facebook, porque alguien me etiquetó en una noticia de prensa. Nadie nos avisó de que se había levantado el secreto de sumario". La familia ya celebró una concentración en los juzgados del Prado hace unas semanas y tiene prevista realizar otra en breve en los juzgados de Carmona, ya que el caso ha pasado a esta sede judicial.

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