"Fue horrible, oíamos los disparos perfectamente"

  • Seis jóvenes sevillanas estaban en el aeropuerto de Estambul en el momento del atentado Hacían escala en Turquía antes de tomar un vuelo a Manila para colaborar en unas misiones

Seis jóvenes sevillanas estaban en el aeropuerto Ataturk de Estambul en el momento del atentado que la noche del martes segó la vida de al menos 41 personas. Las chicas -Inés Montoro, María Ochoa, Pilar Candau, Ana Parias, Teresa Gonzalo y Rocío Molina- se dirigían a Filipinas, donde tienen previsto participar dos semanas en una misión de las hermanas de la Caridad de Santa Teresa y pasar otras dos semanas haciendo turismo. El viaje tenía una escala en Estambul. Las seis se encuentran bien y a la hora de cierre de esta edición estaban a la espera de poder tomar un vuelo que les lleve a Manila para continuar con su viaje como estaba previsto.

"Estábamos en la planta de arriba. Cinco minutos antes habíamos estado prácticamente encima de donde fue el atentado, pero en ese momento decidimos irnos a cenar. Cuando estábamos pidiendo la comida escuchamos a gente gritando y vimos una avalancha enorme", cuenta Inés Montoro en una conversación telefónica desde el hotel de Estambul en el que se encontraba ayer junto con sus cinco amigas, todas ellas de 22 y 23 años de edad.

"Nos agachamos, nos tiramos al suelo. No sabíamos bien lo que pasaba, pero oíamos los disparos perfectamente. Aquello era sálvese quien pueda. Una señora que no estaba bien informada nos dijo que alguien se había encontrado una bolsa sospechosa y pensamos que los ruidos que oíamos eran sillas cerrándose". Luego se enterarían de que eran lo que pensaron al principio, disparos. Sus familiares fueron precisamente los que las informaron. "No queríamos llamar a nuestros padres porque no sabíamos bien qué había pasado y los íbamos a poner más nerviosos. Sin embargo, fueron ellos los que nos llamaron y nos dijeron que había habido un atentado".

Cuenta Montoro que hubo dos momentos de máxima tensión. El primero tirados en el suelo del bar, pendientes de que no se perdiera ninguna de las seis amigas. Luego, como seguían oyendo tiros, se refugiaron en el almacén del bar en el que estaban cenando. "Fue horrible, horrible... Una chica francesa estaba vomitando junto a nosotros y otra no paraba de gritar porque no encontraba a su amiga. Le decíamos 'chiquilla no grites que van a saber dónde estamos'. No sabíamos qué pasaba fuera ni si los terroristas podían entrar en cualquier momento en el sitio en el que estábamos. El terror era que nos lo encontráramos, que los viéramos". En ese momento se les pasaron por la cabeza las imágenes de los atentados cometidos en los últimos meses en Europa.

Las seis amigas sevillanas permanecieron juntas en todo momento. Se unieron a otro grupo de españoles, formado por dieciséis personas en total, con los que coincidieron en el vuelo. Son las personas que aparecen en las dos fotografías que ilustran esta página. "El momento más impactante fue cuando salimos del aeropuerto y vimos todas las cristaleras rotas, las paredes llenas de impactos de bala, las puertas destrozadas...". Las chicas salieron del aeropuerto Ataturk sobre las seis de la mañana, más de ocho horas después del atentado. "No llegamos a ver a ninguno de los heridos ni a los muertos".

Las jóvenes tuvieron que comprar un visado para poder entrar en Turquía y fueron llevadas a un hotel cercano al aeropuerto, donde ayer continuaban a la espera de poder partir hacia Manila. "No sabemos cuándo lo haremos. Estamos tranquilas porque desde el hotel se ven los aviones que despegan y aterrizan y entendemos que el aeropuerto está funcionando con cierta normalidad. Queremos seguir con nuestro viaje porque lo contrario sería plegarse a lo que ellos quieren". Esperarán en el hotel hasta el momento en el que sepan cuándo sale su vuelo. "No tenemos ninguna gana de visitar Estambul ni de salir del hotel. Aguardaremos aquí".

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