Un hotel junto a la Campana con los restos de un templo del XVI

  • El edificio del antiguo bar La Reja tendrá fines turísticos e integrará los vestigios del convento de Santa María de Pasión

  • El proyecto plantea un hotel o apartamentos

Urbanismo maneja un anteproyecto de reforma del edificio de la antigua y popular cafetería La Reja en el que se plantean dos opciones de futuro para el inmueble: su rehabilitación como hotel o como apartamentos turísticos. La finca se encuentra en la calle Santa María de Gracia número 13, a la vera de la plaza de la Campana. La ubicación es privilegiada. Se trata de un edificio con fachada a dos calles con cinco plantas de altura y una planta ático. En la planta baja estaba en tiempos el recordado restaurante La Reja y el obrador de la confitería La Campana. En la planta primera, un salón de celebraciones y sus dependecias anexas. En la segunda, tres viviendas. En la tercera, cinco viviendas. Y en la cuarta, siete viviendas y una serie de estancias que en su día pudieron ser habitaciones vinculadas a esos pisos. La planta ático aún alberga construcciones que debieron ser en su día lavaderos o trasteros. El edificio cuenta con cinco patios de pequeñas dimensiones. El estado general del edificio es, en general, muy defectuoso desde todos los puntos de vista: estructural, instalaciones, acabados, etcétera. El informe con el que trabaja la Gerencia de Urbanismo lo califica de "prácticamente en ruina".

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Lo más llamativo del informe es el apartado dedicado a los restos del antiguo convento de Santa María de Pasión. En la planta primera, en el antiguo salón de celebraciones, se aprecia una sucesión de arcos de medio punto de ladrillo visto sobre estribos de piedra. Estos estribos tienen su continuidad vertical en pilastras en la planta baja, aunque en esta planta parecen formadas por fábrica de ladrillo. Está documentada la existencia en esta misma ubicación del referido monasterio, fundado hacia 1590. Este convento contaba con una iglesia que siguió abierta al culto cuando la congregación se trasladó en 1837. El actual edificio se construyó aprovechando los muros correspondientes a este templo de tres naves que formaba parte del desaparecido monasterio. Los arcos que se aprecian en la planta primera serían los de la nave central. Sobre esta estructura original se levantaron tres plantas más manteniendo la crujías existentes.

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Aunque el principal vestigio que hace suponer la existencia de esta antigua iglesia son los arcos visibles en la primera planta, un análisis detallado de la planimetría del estado actual del inmueble permite deducir con casi toda seguridad que el edificio alberga la totalidad de la configuración del templo. Así, se pueden distinguir, además de la nave central y las dos laterales, el presbiterio y el sagrario. También observando el incremento del grosor de los muros en el apoyo del último arco es lógico suponer que la entrada se encontraba en la actual fachada a la calle Santa María de Gracia. Los arcos descritos presentan fisuras en la clave y en el estribo, presumiblemente por el exceso de carga al que están sometidos. Debido a esto fueron reforzados mediante un sistema de tirantes y pletinas de acero que por su aspecto y método de unión deben ser bastante antiguos.

La propiedad presenta dos soluciones de futuro: un hotel de cuatro estrellas o unos apartamentos turísticos. El promotor todavía no ha comunicado formalmente por qué opción se decide.

El proyecto de hotel contempla una suite, 13 suites junior y 14 habitaciones dobles. La idea principal es recuperar y mostrar los elementos de valor y los espacios que conformaban la antigua iglesia, todo lo cual compatibilizado con el nuevo uso que se baraja. No se trata de rehabilitar la iglesia como tal, pues el informe precisa que el templo como tal no existe. Se trata de una situación singular, pues en un edificio de uso hasta ahora residencial se han conservado en sus plantas inferiores gran parte de los elementos de una antigua iglesia. Por este motivo, habría que proponer soluciones que planteen la recuperación de los valores históricos y del resto de la edificación para hacer viable el proyecto. La solución como hotel contempla la recuperación del espacio original de la nave central creando un espacio diáfano de doble altura. También incluye las recuperación de los espacios de las naves laterales situando en ellos funciones propias del nuevo uso hotelero en un espacio tratado con muros acristalados que permitan una percepción lo más completa posible por el visitante. Se plantea también la recuperación del espacio del antiguo sagrario y la creación de un nuevo espacio que se correspondería con el coro alto de la nave central. Se dejarían vistas al completo las columnas de mármol de la arquería. En las plantas superiores (segunda, tercera y cuarta) se propone una nueva distribución acorde con los arcos de los muros centrales. En la planta ático se contempla un bar, una piscina, zona de solárium y almacenes. Se considera la conveniencia de realizar un estudio arqueológico completo.

En la solución como apartamentos turísticos se contemplan un total de 26: cuatro de dos dormitorios, uno de un dormitorio, 21 estudios y un local en planta baja. Las soluciones arquitectónicas son similares al proyecto de hotel, salvo algunas diferencias. El edificio tendría dos entradas independientes para diferenciar los accesos del local y de los apartamentos. Y en las plantas superiores, la distribución se adapta al uso de apartamentos aunque siempre se mantiene la idea de la adaptación a los arcos de los muros centrales. En este proyecto se baraja la posibilidad de un restaurante en el citado espacio para local, siempre respetando la idea de que se perciban con claridad los espacios principales: nace central (con su doble altura), naves laterales y sagrario.

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