Una juez investiga el caso de una joven que quedó estéril tras abortar

  • Cuatro médicos de una clínica privada y de dos hospitales públicos declararán como investigados

El hospital Virgen del Rocío, donde también fue atendida la joven. El hospital Virgen del Rocío, donde también fue atendida la joven.

El hospital Virgen del Rocío, donde también fue atendida la joven. / juan carlos muñoz

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Un juzgado de Sevilla ha abierto una investigación para tratar de esclarecer si hubo una presunta negligencia médica en el caso de una joven de 23 años que quedó estéril tras haberse sometido voluntariamente a un aborto tras 11 semanas de gestación en una clínica privada.

La titular del juzgado de Instrucción número 1 de Sevilla ha citado a declarar como investigados el próximo 27 de noviembre a cuatro médicos de la clínica y de los hospitales Virgen Macarena y Virgen del Rocío de Sevilla, donde fue atendida la joven.

Los hechos que se investigan se remontan al 27 de julio de 2016, cuando la joven decidió someterse a una Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE), siendo derivada por el centro de salud de Mairena del Aljarafe a una clínica privada de Sevilla, donde se le practicó la intervención el 2 de agosto siguiente. A la denunciante se le practicó una interrupción "por legrado aspirativo", la técnica "habitual para succionar el feto y provocarle el aborto voluntario".

Durante la intervención, la joven comenzó a sangrar profusamente a través del cuello del útero, por lo que los facultativos que la atendieron en la clínica privada decidieron trasladarla de forma urgente al hospital Virgen Macarena al no poder detener la hemorragia. En el hospital, la joven estuvo cuatro días en la UCI, siendo dada de alta el 6 de agosto.

Sin embargo, seis días más tarde, el 12 de agosto, volvió a ingresar, en este caso en el hospital Virgen del Rocío de Sevilla, debido a que presentaba un nuevo shock hemorrágico y un importante cuadro de inestabilidad, según la denuncia. En esta ocasión, se le administró anticoagulante, practicándole un legrado uterino y colocándole un balón uterino para evitar la hemorragia. La denunciante recibió el alta el 17 de agosto, tras haber estado estos días en la UCI.

El forense acredita un retraso de 20 días en el diagnóstico de las hemorragias sufridas

Tres días más tarde volvió a sufrir otro shock hemorrágico, en el que debido a la gravedad en la que se hallaba tuvo que ser "intubada y sometida a maniobras de reanimación por correr riesgo su vida". En este tercer ingreso por hemorragia masiva se le practicaron las pruebas diagnósticas "correctas" y se detectó que el sangrado se producía por una perforación uterina. Así lo explica el forense que emitió el informe aportado al juzgado que investiga el caso, donde sostiene que en el segundo ingreso el hecho de que los facultativos del Virgen del Rocío administrasen anticoagulantes a una persona que ha tenido dos hemorragias genitales masivas fue una "medida del todo imprudente" y a su juicio era una medida "arriesgada", ya que de producirse una nueva hemorragia la coagulación estaría farmacológicamente impedida y por tanto la magnitud de "la hemorragia sería mayor y de más difícil control".

Para el forense, si se tiene en cuenta además que no se había llegado al diagnóstico correcto, al no utilizar todavía la técnica de imagen que posteriormente se usó y que concluyó con el diagnóstico correcto de perforación uterina, que la joven "volviese a tener una nueva hemorragia masiva era cuestión de tiempo, tal y como sucedió tan sólo tres días después del alta hospitalaria, el 17 de agosto".

En cuanto al diagnóstico de la complicación presente después de la IVE, el informe forense considera que "hubo retraso en el uso de la técnica complementaria que finalmente estableció el alcance de la complicación, ya que como después se comprobó existía una afectación de la pared uterina, afectación que se debió producir el día de la IVE, pero no se diagnostica hasta 20 días después", momento en el cual el personal facultativo optó por realizarle a la joven una histerectomía total simple, que fue precisamente lo que le provocó la esterilidad.

La acusación particular que ejerce la denuncia considera que todo apunta a que lo ocurrido "no fue producto de la mala suerte, sino de una presunta falta de diligencia debida por parte de los facultativos que participaron en las sucesivas intervenciones con un resultado nefasto y nada esperado: una joven de 23 años ha quedado estéril y está sumida en una profunda depresión, de la que se está tratando en la actualidad".

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