Sevilla

"Nos la jugamos por cinco euros"

  • El gremio recibe con escepcitismo el anuncio de la Subdelegación del Gobierno de retomar los controles y mejorar la seguridad, medidas que esperan desde hace años

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"Después de 33 años en la profesión podrías escribir una novela con anécdotas y atracos", dice Antonio González Montes , vocal de la Unión Sevillana de Taxistas. Casi todos los taxistas recuerdan un día en que fueron atracados, o si no, al menos conocen la historia de algún compañero. Lo cierto es que el problema de la inseguridad para los conductores de taxis es algo que viene de lejos y de lo que se ha hablado mucho sin que todavía hayan obtenido una solución eficaz. "No se resolverá nunca", comentan algo escépticos algunos taxistas mientras esperan, refugiándose del calor a la sombra, que lleguen clientes y comentan el anuncio realizado por la subdelegación del Gobierno acerca del regreso de los controles policiales. "Sólo se habla de esto cuando ocurre algo y después nada", aseguran.

Mientras conversan plantean soluciones. Hablan de incrementar el número de efectivos policiales patrullando la ciudad; otros expresan la necesidad de ir más preparados para evitar robos y atracos; y también se proponen otras soluciones más polémicas, como la mampara de separación entre los pasajeros y el conductor. "La mampara hace que te sientas más seguro", comenta Javier Díaz, que lleva 14 años siendo taxista. "No se debería trabajar de noche sin ella", añade. En cambio, otros taxistas se quejan de que la mampara protectora ocupa demasiado espacio y los coches pequeños no pueden colocarla. Además, en eso coinciden todos, "el aire acondicionado no llega a los pasajeros y los clientes no quieren montarse en taxis que tengan la mampara colocada. Un remedio menor.

"Nos jugamos nuestra vida por los cinco euros que cuesta un viaje", concluye un compañero del gremio. "Los taxistas nos sentimos desprotegidos", responden varios al unísono. Son muy pocos los que opinan como Luis, que tras cinco años conduciendo su taxi, piensa que la profesión es tan insegura como cualquier otra, y se muestra descreído ante las quejas de sus compañeros.

No obstante, el gremio ha aceptado con agrado el compromiso de reactivar los controles selectivos para evitar atracos. "Sólo con ver más policías patrullando por la noche trabajaríamos más tranquilos", aseguran.

David Arias, que conduce un taxi desde hace dos años, y Eduardo Cruz, que sólo lleva dos meses, todavía no han sufrido ningún atraco, pero escuchan con interés y asombro las historias de Antonio González Montes. Tras 33 años siendo taxista, este profesional cuenta que ha tenido todo tipo de problemas y que ha sido atracado muchas veces, una vez en pleno centro durante el día sin que nadie le ayudase.

Javier Díaz relata con detalle cómo fue atracado con una navaja en el cuello. Años después, lamenta que pocos en el gremio se atrevan a denunciar. Arturo Torres, conductor de taxi desde hace 14 años, resume la razón: "Los taxistas estamos demasiado expuestos y los atracadores pueden saber fácilmente nuestra matrícula y el número de la licencia".

La inseguridad de los taxistas volvió a ser ayer un tema recurrente en las paradas. Muchos de los taxistas confían en poner el punto final a la novela de los atracos.

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