El jurado halla culpable al joven que mató al novio de su madre en Los Pajaritos

  • El veredicto rebaja a homicidio el delito y la fiscal pide siete años y medio de cárcel.

El jurado halló este martes a Francisco Javier B. C. culpable de haber dado muerte al novio de su madre, un ciudadano rumano de 41 años, al que asestó varias puñaladas después de que éste abofeteara a su madre en un domicilio de la barriada de Los Pajaritos.

El veredicto del jurado consideró al acusado culpable pero no de un delito de asesinato, como sostenía la Fiscalía, sino de homicidio, al considerar que no ha quedado acreditado que la víctima, Paule G. V., no pudiera defenderse ante el ataque del acusado, que le abordó cuando estaba en la cama y embriagado. Los miembros del jurado apreciaron en el acusado una circunstancia atenuante de confesión y la eximente incompleta de trastorno mental, al estimar que el joven sufre un trastorno de personalidad con rasgos paranoides que afectan de forma moderada a su facultades.

Tras el veredicto, la Fiscalía de Sevilla, que inicialmente había solicitado una condena de diez años de cárcel para el acusado por un delito de asesinato -aunque en su escrito de calificación pedía el internamiento por el mismo tiempo en un centro adecuado al trastorno que padece-, rebajó su petición de condena hasta los siete años y medio de prisión y mantuvo la indemnización de 36.282,16 euros que solicitaba para el padre del fallecido.

La defensa del procesado pidió, por su parte, que la condena se cumpla en un centro psiquiátrico "externo" a la prisión y consideró "excesiva" la indemnización que reclama el Ministerio Público, al considerar que la misma no ha sido reclamada por nadie y por tanto no procede.

El veredicto del jurado ha declarado probado que los hechos ocurrieron sobre las 22:00 del 29 de abril de 2010 cuando la víctima regresó "en estado de embriaguez" al domicilio del número 33 de la calle Mirlo, donde convivía con el acusado y la madre de éste, con quien discutió y a la que propinó una bofetada.

El acusado, que se encontraba jugando a la consola en el salón, preguntó a su madre lo que había ocurrido, a lo que la mujer le contestó que "no se metiera en su vida", regresando al salón. Acto seguido, el joven volvió a la cocina y cogió un cuchillo de unos 20 centímetros de hoja con el que se dirigió hacia la habitación donde se encontraba descansando el compañero de su madre, al que asestó varias puñaladas que le ocasionaron la muerte por shock hipovolémico tras afectarle el pulmón izquierdo y el corazón.

El jurado ha valorado para condenar al acusado tanto su propia declaración, en la que reconoció que cogió el cuchillo y "perdió la cabeza", como la de los forenses que examinaron el cadáver y las heridas que presentaba la víctima.

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