Un laboratorio sevillano investiga patologías genéticas en peces cebra

  • El proyecto es desarrollado por científicos del CSIC y se ubica en la UPO

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La Universidad Pablo de Olavide (UPO) presentó ayer la Plataforma de Genómica Funcional del Centro Andaluz de Biología del Desarrollo (CABD). Estas instalaciones, conformadas por 3.000 peceras de temperatura controlada para la cría de peces cebra transgénicos, son las mayores que existen en el mundo y serán utilizadas para investigar enfermedades hereditarias tales como la diabetes o el cáncer de colon.

El acto inaugural estuvo presidido por Juan Jiménez, rector de la UPO, y Carlos Martínez, presidente del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Jiménez manifestó su alegría por ver "este sueño hecho realidad" y explicó que el suelo que han "regalado es una inversión para favorecer la simbiosis entre la universidad y el CSIC". Martínez alabó la "dulce" situación en la que coloca este proyecto al CABD, pues "abre muchas posibilidades, situando a Andalucía en un lugar privilegiado dentro del terreno de la investigación científica del país".

Dicho proyecto, que coordinan José Luis Gómez-Skarmeta y Fernando Casares, ambos investigadores del CSIC, toma como base que todas las células del organismo se componen de la misma información genética y que, en relación con la función que desarrolla, cada célula utiliza una parte de esa información. Este fenómeno está determinado en el ADN por regiones reguladoras. Las estrategias del desarrollo de animales aparentemente tan diferentes como un pez y un ser humano, en realidad, son muy similares y las regiones reguladoras que controlan el empleo de la información de cada gen en cada tipo de célula se conservan en las distintas especies vertebradas.

Casares y Gómez-Skarmeta pretenden identificar qué regiones reguladoras son necesarias para generar un vertebrado y descubrir qué alteraciones en las mismas dan lugar a la aparición de enfermedades hereditarias, lo que facilitará su diagnóstico.

Para lograr estos resultados se llevará a cabo la inyección de una proteína fluorescente verde en los tejidos y órganos de diferentes variedades de peces cebra transgénicos con distintas regiones reguladoras, lo que permitirá controlar la expresión del gen de la proteína inyectada.

El hecho de que en el proyecto se haya recurrido a los peces cebra se debe a que, durante sus primeras 48 horas de vida, son transparentes y permiten ver la sustancia inyectada. De este modo, se estudiarán 300 regiones diferentes en estos animales.

"Lo importante de la plataforma -afirma Gómez-Skarmeta- es que, una vez que disponemos de sus instalaciones, podemos solicitar ayudas para realizar otros estudios". Además, ofrecen sus laboratorios a los grupos de investigación que los necesiten, realidad que fue elogiada por el presidente del CSIC, quien aprovechó para agradecer "la apuesta por la investigación que se ha hecho, en los últimos cuatro años, desde la administración andaluza, no sólo desde el ámbito financiero, también con la creación de empleo público". Para Martínez, la Junta ha "acercado la ciencia a la sociedad, principal función del CSIC". El presupuesto con el que ha contado este proyecto asciende a 540.000 euros. Su financiación ha corrido a cargo de la Consejería de Innovación, Ciencia y Empresa de la Junta de Andalucía, el CSIC, la UPO, el Ministerio de Educación y Ciencia y la Fundación Conocimiento y Cultura.

Al acto de inauguración acudieron, además, Francisco Marcellán, secretario general de Política Científica del Ministerio de Educación y Ciencia; José Domínguez Abascal, secretario general de universidades de la Junta, y Acaimo González, director del CABD, quienes se mostraron muy satisfechos con la plataforma y alabaron la juventud de los científicos que la conforman.

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