delincuencia | un nuevo método de robo en el que las víctimas son casi siempre ancianos

Los ladrones 'cariñosos'

  • La Policía Nacional alerta de la proliferación de hurtos en los que los delincuentes abrazan a las víctimas para sustraerles las joyas y la cartera

La Policía Nacional identifica a dos mujeres del Este en el centro de Sevilla, la pasada primavera. La Policía Nacional identifica a dos mujeres del Este en el centro de Sevilla, la pasada primavera.

La Policía Nacional identifica a dos mujeres del Este en el centro de Sevilla, la pasada primavera.

Dos personas se acercan a una mujer anciana y le preguntan una dirección. "Perdone, ¿podría decirme dónde está el centro médico más cercano?". La señora les indica el camino que deben seguir y los dos interlocutores dicen quedar muy agradecidos. Tanto que quieren darle las gracias efusivamente. "¿Me permite que le dé un abrazo, señora?". En ese contacto físico, aprovecharán para birlarle todo lo que puedan. Joyas, reloj, cartera, teléfono móvil... Lo harán con suma habilidad, de tal manera que la mujer no sabrá si ha perdido sus pertenencias por la calle o las ha olvidado en algún lugar.

Este supuesto es uno de los más comunes que se dan en el llamado hurtocariñoso. En el argot policial, se denomina así a la actividad criminal en la que una o varias personas se aproximan a una víctima, preferentemente de avanzada edad, con el objetivo de buscar el contacto físico con ella mediante un falso abrazo para sustraerle con habilidad las joyas o la cartera, o con diferentes excusas para intentar ganarse su confianza. Pueden decirle que les recuerda mucho a su abuela o que la conocen de alguna ocasión anterior y quieren darle un abrazo. Generalmente las víctimas son mujeres, pero también hay hombres ancianos a los que los ladrones se arriman. En este caso suelen ser chicas jóvenes las que ofrecen sexo o incluso le hagan tocamientos a la víctima en sus partes íntimas para excitarlo sexualmente y así ganarse su confianza.

Rosell. Rosell.

Rosell. / antonio pizarro

En Sevilla todavía no son muy frecuentes este tipo de hurtos, a los que también se conoce con el nombre de amorosos o de agradecimiento. Pero sí se han dado ya varios casos, casi todos en el centro y en Nervión, siempre cerca de zonas comerciales. Los delincuentes que cometen estos robos suelen actuar en grupos de tres personas, casi siempre dos mujeres y un hombre. Este último ejerce funciones de conductor y se encarga de esperar a las dos mujeres con el coche en marcha en un lugar cercano, para así garantizarles la huida. En alguna ocasión, cuando la víctima se ha dado cuenta de que le estaban robando y se ha resistido, esta figura del conductor se ha convertido poco menos que en un matón, golpeando a la víctima para así lograr su propósito.

Los hurtos los cometen dos mujeres, jóvenes, de piel muy blanca, bien parecidas, aseadas y arregladas. Son las encargadas de acercarse a la víctima con cualquier excusa y cometer los hurtos. Son extremedamente habilidosas. Tanto que la Policía está convencida de que hay muchos más casos de los que se denuncian porque las víctimas no se han dado cuenta de que les han robado, o si lo han hecho sienten vergüenza a la hora de contarles lo ocurrido a sus hijos o familiares.

Las excusas empleadas por los delincuentes para acercarse son varias. No sólo preguntan por lugares o establecimientos públicos y aseguran que la víctima se parece demasiado a un familiar suyo. Otras veces intentan colocarle en el cuello o en la muñeca algún tipo de baratijas o bisutería como agradecimiento a la información facilitada, agasajando a la víctima y aprovechando ese momento de descuido para robarle. En otras ocasiones, solicitan la firma y/o ayuda económica para colaborar con alguna institución benéfica o similar. Si la víctima accede se lo agradecen con besos y abrazos y sustrayéndole la cartera o las joyas.

Esta última argucia ya se daba en Sevilla en los últimos años, con las mujeres de nacionalidad rumana que fingían recoger dinero para una asociación de sordos e iban con una carpeta en la que mostraban las firmas y los DNI de las personas que las habían ayudado, así como la cantidad que éstas habían aportado. Los delincuentes que roban mediante el método del hurtocariñoso proceden también del este de Europa, pero van mucho mejor vestidos y tienen mejor apariencia que aquellas chicas rumanas de las carpetas.

Antes de cometer los hurtos, suelen desarrollar alguna vigilancia u observación. Generalmente se colocan cerca de entidades bancarias y abordan a personas mayores que acaban de salir de ellas y saben que llevan dinero encima. Igualmente, también operan por zonas comerciales y siguen a personas de avanzada edad que hacen compras en estos recintos.

En Sevilla se han dado varios casos, pero la Policía teme que muchos no se denuncien

La Policía Nacional está llevando a cabo una importante labor de prevención de este tipo de hurtos, mediante charlas en centros de día y residencias de mayores. El encargado de dar estas charlas es el inspector Francisco Anguita, responsable de la unidad de Participación Ciudadana de la Policía Nacional en Sevilla. Este agente pide que se informe a las personas mayores de este tipo de hechos, para que los tengan en cuenta y desconfíen de cualquier persona que quiera abrazarlos por la calle con algún pretexto.

"Cuando alguien le roba así a una persona mayor, le está robando a una persona indefensa, con toda la carga que eso tiene. No hay todavía alarma social con estos delitos porque aún en Sevilla no se han dado muchos, pero es bueno que nuestros mayores sepan que puede darse en cualquier momento porque quienes los cometen suelen formar parte de bandas itinerantes, que un día roban en Sevilla y otro pueden hacerlo en otra ciudad", apunta Anguita, que recuerda que las personas mayores siguen siendo víctimas de los timos clásicos, y así trata de recordarlo en sus charlas.

Para impedir estos robos, la Policía da una serie de consejos. En primer lugar, evitar hacer ostentación de joyas u otros efectos de valor en la vía pública. Después, han de procurar no hablar con desconocidos y, en cualquier caso, desconfiar de las personas que muestren un repentino interés hacia ellos con la intención de embaucarlos o aislarlos del lugar en el que se encuentran.

Han de tener precaución a la hora de retirar dinero en efectivo de los bancos o cajeros automáticos. Siempre es bueno que las personas mayores vayan al banco acompañadas por un familiar o por alguna persona de confianza. Cuando alguien observe este tipo de hechos, la Policía recuerda la necesidad de avisar, bien a través del número de teléfono 091 o mediante la aplicación de telefonía móvil Alertcops. En el momento en que llegue el aviso, una patrulla de la Policía Nacional se desplazará inmediatamente al lugar indicado.

Los agentes están dando charlas en asilos y centros de día para informar a los mayores

El hecho de que las víctimas sean personas de especial vulnerabilidad, por su edad o porque tengan ya algún deterioro físico o psíquico, dificulta las investigaciones policiales. En muchas ocasiones las víctimas no son capaces de facilitar una descripción de los ladrones, ni tampoco de aportar el número de la matrícula del coche en el que éstos se dieron a la fuga. Se les pueden mostrar una serie de imágenes de sospechosos, pero difícilmente serán capaces después de reconocer sin ningún género de duda a las personas que los asaltaron.

Por ello, es aconsejable que, en la medida de lo posible, hagan alguna fotografía con sus teléfonos móviles, al menos del vehículo en el que los delincuentes se marchan, para así poder iniciar la investigación con algún dato del que poder tirar hasta identificar y detener a los autores de estos hurtos.

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