Los invisibles

"Lo llevé a rueda por los Dolomitas; si no estoy, Bahamontes no gana el Tour"

  • José Solís, la sonrisa del Régimen, fue su mentor para correr la Vuelta a Colombia, que ganó, el Tour, que ganó Bahamontes, y venir a Sevilla, donde pasea en bici y las vende

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ES el único español que ha ganado la Vuelta Ciclista a Colombia (1957). Muchos años después de aquella proeza conoció en Colombia a la mujer de su vida. José Gómez del Moral (Cabra, 1931) corrió el primer Tour ganado por un español, Federico Martín Bahamontes (1959). Colgó las bicicletas y las vende en la calle Calatrava.

-¿Qué le atrae de Colombia?

-El clima tropical y que se puede dormir de noche. Allí tengo mis termales. Compré un terrenito en Sogamoso, provincia de Boyacá, donde me gustaría pasar los cuatro o cinco últimos años que Dios me dé de vida. Yo me crié en el campo, vendiendo el carbón que mi padre traía del monte. Aunque lo dejó cuando salió el petróleo.

-¿Lo recuerdan todavía?

-Allí me quieren muchísimo. En 1995, el año del campeonato del mundo que ganó Abraham Olano y segundo Indurain, nos dieron un homenaje a los ganadores de la Vuelta a Colombia. Cochise me dijo: "José, si a nosotros nos secuestran y se enteran de que somos ciclistas, nos hacen un homenaje y nos mandan a casa".

-¿Qué recuerda del Tour del 59?

-Si yo no estoy, Bahamontes no lo gana. Todo lo que tenía de facultades, lo tenía de torpe. Bahamontes tenía facultades para haber ganado cuatro o cinco Tour y sólo ganó uno. Los demás españoles quedaron fuera de control, yo lo llevé a rueda en los Dolomitas, donde hemos visto a Contador a punto de ganar el Giro.

-Se acaba de cargar a un mito...

-Conocí a Bahamontes en una carrera que se organizaba en Jaén. La carrera del Pavo, porque se hacía en Navidad. 150 kilómetros muy duros por Menjíbar, Andújar, Lopera, Torredonjimeno, Torredelcampo y final en Jaén. Al ganador le daban aparte del premio en metálico un pavo. Mi padre le oyó decir a Bahamontes que a los demás nos iba a dar una pluma a cada uno. Al final gané yo.

-¿Por qué no ha vuelto a ganar ningún español en Colombia?

-El presidente de la Federación Española de Ciclismo no quería que fuéramos. Decía que en Colombia estaban locos y nos iban a matar. Fue la primera vez que acudí a mi paisano José Solís, que entonces estaba en su apogeo, para pedirle ayuda. Llamó a Samaranch o a Elola y fuimos a Colombia. Cuando volví con el premio, el mismo presidente que no quería que fuera me estaba esperando en la escalerilla del avión.

-¿Acudió más veces a Solís?

-Para el Tour del 59 me quitaron de la selección siendo uno de los diez mejores. Solís se preocupó y fui a París. Me decían el recomendado, pero sin el recomendado Bahamontes no gana. Es imposible ganar solo. En el deporte, como en la vida, hay momentos buenos y momentos malos y en los malos te tienen que ayudar empujándote, dándote comida o agua.

-¿Cómo llega a Sevilla?

-Cuando terminé mi carrera deportiva, me quedé sin dinero. Todo me lo gasté en alimentar a mi familia. Solís, que era la mano derecha de Franco, llamó desde su despacho de Secretaría General del Movimiento a un compañero para preguntarle dónde iban a entregar viviendas. Le respondió que en Sevilla y San Sebastián. Me dijo que dónde quería ir. Donde empezaran primero. Vine a la delegación de Obras Públicas y Urbanismo de Sevilla. Me estrené en la inspección de 1.200 viviendas en los Diez Mandamientos.

-¿Lo que le da el carril bici se lo quita Sevici, la bici municipal?

-El sol sale para todo el mundo. Tengo clientes de hace cuarenta años. Ya era hora de que desapareciera el complejo que aquí había con la bicicleta. Los holandeses nos llevaban mucha ventaja.

-¿Se sintió aludido cuando Solís dijo aquello de menos latín y más deporte?

-¿Dónde dijo eso?

-La expresión ex aequo del ciclismo, iguales en la clasificación, viene del latín...

-Sí señor. En la Vuelta a Andalucía que gané le llevaba un segundo a mi perseguidor desde Granada hasta Córdoba.

-¿Corrió el Giro?

-No me dieron permiso en la mili. Estaba en la Palmera y dormía en el cuartel de Ingenieros.

-¿La vida es contrarreloj o una etapa de montaña?

-Soy hombre de fondo. Aunque uno tenga fuerzas para irse, muchas veces tiene que aguantarse. Los colombianos son escaladores formidables. Yo dejaba que se fueran y después los cogía muertos. Bernardo Ruiz decía que no siempre gana el que más corre, sino el que menos da la cara.

-Después de pedalear, las vende. Como si Cervantes vendiera libros después del Quijote...

-Mi tienda me vuelve loco.

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