El local del preservativo desde 1932

  • El propietario, Francisco Gordillo, a punto de jubilarse, recuerda los inicios de un negocio familiar cuya actividad ha sido ininterrumpida pese a diversos avatares

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La tienda Higiene de Sevilla vende sólo preservativos desde su apertura en 1932, como consta en la licencia de apertura enmarcada en el local, una actividad comercial ininterrumpida a pesar de los avatares históricos que ha permitido al gerente criar a dos hijos y darles estudios universitarios.

El gerente del comercio, Francisco Gordillo, y su hijo, Jorge, explicaron que el local de ocho metros cuadrados que tienen en la calle Rivero, una bocacalle de Sierpes, la vía comercial por excelencia de Sevilla, les permite vivir cómodamente a pesar de la competencia que ejercen desde hace unos años supermercados y otros establecimientos.

Cuando el negocio abrió en 1932, el caucho llegaba a la tienda a granel, y mediante unos conos los inflaban y comprobaban que no tenían poros, tras lo cual les echaban polvos de talco -ya que no existía mejor lubricante- se enrollaban, envolvían y ya estaban listos para la venta.

Francisco Gordillo, a punto de jubilarse, no recuerda haber aplicado esta técnica, pero la conoce por las experiencias que le han contado sus antepasados e incluso ha tenido durante un tiempo los conos que servían de comprobantes de la calidad del producto.

Con el paso del tiempo, el negocio prosperó e incluso llegaron a tener tres comercios en el centro de Sevilla, cuando las tiendas se llamaban La Preventiva y se anunciaban con pequeños carteles en los urinarios de los bares cercanos.

En la época franquista, La Preventiva vendía fundamentalmente por la noche, ya que estaban abiertos hasta las dos de la madrugada, y las ventas casi se limitaban a los clientes de prostitutas que querían evitar contraer enfermedades venéreas.

Ahora los hábitos de los clientes han cambiado radicalmente, y según Francisco y su hijo, en numerosas ocasiones, cuando una pareja llega a la tienda, son las mujeres las que eligen el tipo de preservativo que se van a llevar e incluso los hombres, por pudor, se quedan fuera hasta que ellas concretan la compra.

Poco a poco fueron cerrando los locales hasta que la familia Gordillo se quedó sólo con la tienda actual, que está en los bajos de un edificio de dos plantas catalogado y protegido por el Ayuntamiento, y que, por las malas condiciones de conservación, ha sido apuntalado por técnicos de Urbanismo.

La evolución del producto ha sido patente, como se demuestra con el catálogo de profilácticos que venden ahora, con los estriados, ultra finos, los que tienen verrugas, estrías, con sabores, de efecto retardantes, de colores, los especiales para los que tienen alergia al látex y también el tamaño XL, que se va a quitar del mercado porque los normales los hacen más grandes y dan servicio al público que lo requiere, señala Jorge Gordillo.

Como en todo negocio con tanta solera, Higiene, nombre que adoptó en 1976, tiene clientes fijos que van desde jóvenes que se inician en las prácticas sexuales hasta sexagenarios.

La eclosión del sida provocó que se dispararan las ventas, lo mismo que cuando el hijo creó una página web del negocio, iniciativa que tuvo que dejar para dedicarse a ejercer su trabajo, de momento ajeno al día a día de la tienda.

El verano es la época de mayor venta de preservativos porque "es cuando la gente tiene más tiempo y dice: "venga, me llevo el cargamento", aumento que no se registra antes de fiestas populares como la Feria de Abril o el Rocío, asegura el hijo.

Recientemente, el abanico de productos se ha ampliado con la inclusión de cremas lubricantes y de anillos vibradores, aunque el rey de la tienda sigue siendo el preservativo, y entre ellos, los paquetes de 24 unidades.

En un futuro, Jorge Gordillo se plantea la posible conversión de la tienda en un negocio de parafarmacia, aunque, en cualquier caso, "hay que buscar clientela joven porque la edad no pasa en balde y mientras más mayor es uno, menos profilácticos compra", apostilla.

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