Los invisibles

"Al marroquí le gusta la costa del Sol y las ciudades con reminiscencias árabes"

  • Llegó al Árabe por descarte del Griego. Trianera de la calle Feria, como Belmonte, dirigió el instituto Cervantes de Marrakech y desde 2010 dirige el de Casablanca.

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CON un concierto de Juan Peña El Lebrijano y su Orquesta, Lola López Enamorado (Llerena, Badajoz, 1963) se despidió del instituto Cervantes de Marrakech para pasar a dirigir el de Casablanca. Recibe el nuevo año en Triana.

-¿Estudió Música porque la grafía de las partituras parece árabe?

-Con seis años me examiné de primero de Piano en Badajoz.

-¿Por qué eligió Árabe?

-En la Facultad hice Francés, y había que elegir entre Griego y Árabe. Por la novedad, elegí la segunda. Me gustaron aquellos dibujitos y en tercero de carrera, animada por mis padres, me fui a Granada, porque en Sevilla no existía la especialidad de Árabe.

-A Marruecos por Francia. Parece un guión de Juan Goytisolo...

-Somos muy amigos.

-¿Qué huella es más visible, la francesa o la española?

-La huella española es visible en el norte, en Tetuán, Asilah, Larache, Alcazarquivir, una zona muy pequeña respecto al Gran Marruecos, de influencia francesa.

-¿Granada le abrió las puertas?

-Terminé y recibí una beca del Ministerio para hacer la tesis doctoral sobre Naguib Mafouz. La beca me la dieron el 2 de enero de 1988 y en octubre de ese año le dieron el Nobel al escritor egipcio. Yo estaba trabajando en La Trilogía (Entre dos palacios, El Palacio del Deseo, La Azucarera) y recibí una llamada de una editorial, Martínez Roca, para traducir esa obra en unos plazos imposibles. Yo era una chiquilla y el editor me citó en el hotel Alfonso XIII.

-Se sentiría Cansinos-Assens...

-Me sentía muerta. Mil seiscientas páginas en árabe. Monté mi equipo de traducción con Rafael Valencia, Eugenia Gálvez, Clara Thomas, Rodolfo Gil Grimau.

-¿Conoció al Nobel?

-Mafouz me recibió en su despacho del periódico Al-Ahram (Las Pirámides) en El Cairo. Estaba bastante sordo, todavía no había sufrido el atentado. Le regalé la traducción del primer volumen.

-Granada, El Cairo. ¿Se despidió de Sevilla?

-No. En ese tiempo, a Sevilla le dieron la especialidad de Árabe. Con 25 años, ya era profesora. Era la más joven y elegía la última.

-¿Cuál fue su primer contacto con Marruecos?

-En la carrera. Estuve en Tetuán catalogando la biblioteca del Protectorado.

-¿Qué veía: esplendor, decadencia...?

-Consulté la fototeca. Imágenes de lo bien que se vivía, de lo que la gente se divertía. Ese mundo de El tiempo entre costuras. Estoy loca con esa novela, y dicen que es una novelita. Quiero que María Dueñas venga a Casablanca. Había un álbum gigante con fotos de los altos comisarios del Protectorado. Beigbeder, protagonista de su novela, te impresiona, era muy guapetón. También hay una foto de Franco, que estuvo unos días al frente del alto comisariado.

-Los africanistas fueron muy importantes en lo que vino luego...

-Para nosotros, un africanista no tiene esas connotaciones castrenses. Es un arabista especializado en África.

-¿Triana, donde vive, es la parte más árabe de Sevilla?

-Triana y la calle Feria, donde tengo mi casa. La calle Feria es muy mora.

-Las dos Sevillas de Belmonte.

-Entre dos palacios. La iglesia de Santa Ana es antigua mezquita.

-¿Vio la tumba de Al-Mutamid?

-Está enterrado a 70 kilómetros de Marrakech. La primera vez que fui lloré. Hay muchas fotos de políticos andaluces.

-¿En Casablanca se siente Ingrid Bergman?

-Vivo mi propia película. Allí hay casi cinco mil alumnos. Es el tercer instituto Cervantes más grande del mundo.

-¿Es embajadora de escritores?

-Por allí han pasado Lorenzo Silva, Juan Goytisolo, Juanjo Téllez, Reyes Mate, Sanchis Sinisterra. A la nueva biblioteca le pusimos el nombre de Ana María Matute. No pudo ir porque el día antes se cayó y se partió el húmero. También he llevado a muchos flamencos. En Marruecos es esencial.

-¿Qué rivalidad se sigue más de cerca de España, la política o la balompédica?

-El fútbol marroquí es muy limitado. El fútbol español lo viven como algo propio. La gente habla español por el fútbol. En Casablanca hay mucho barçaui.

-Hay una norma no escrita según la cual la primera visita oficial de cada presidente es Marruecos...

-Estaría bien que así fuera. Allí le tienen mucho cariño a España. El español es un idioma de presente y de futuro, una garantía para encontrar trabajo. Existe un pasado compartido. Al marroquí le gusta mucho la Costa del Sol y las ciudades con reminiscencias árabes.

-¿La directora del Cervantes lee a Cervantes?

-Antes que arabista soy filóloga.

-2012. El año de la Pepa...

-Allí es un año importante. Es el centenario del Protectorado español de Marruecos. Y nosotros vamos a empezar dos proyectos: el Salón del Libro y una antena del instituto Cervantes en Agadir.

-¿Sevilla para vivir, Marruecos para trabajar?

-Los dos verbos los conjugo en los dos sitios. La Junta me encargó un libro sobre Larache, me enamoré de la ciudad y tengo una casa. Allí estuvo Kiko Veneno, que una tarde se puso a competir con el almuédano de la mezquita.

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