El mercado laboral envejece

  • La 'fuga de cerebros' y la prolongación de los estudios reducen la población activa más joven en la provincia. Los activos mayores de 45 años aumentan un 64% desde 2005.

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Más jubilados y menos gente joven trabajando. Éstas son, a grandes trazos, las principales características del mercado laboral sevillano, que siguen, en líneas generales, las del panorama español. En más de una década la población activa menor de 30 años se ha reducido un 36% en esta provincia, mientras que los mayores de 45 años han aumentado su presencia un 64%. A ello se añade que desde 2005 el colectivo de jubilados se ha incrementado en 31.000 personas. Esta evolución, marcada por la crisis y la llegada de la mujer al mercado de trabajo a partir de los 45 años, pone en riesgo el actual sistema de pensiones, pues cada vez son menos sevillanos los que se incorporan a la población activa, pilar fundamental para pagar a los jubilados.

La bajada de la natalidad, la huida al extranjero y el descenso de la inmigración están detrás de este cambio del que ya han alertado los economistas. Los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA), publicados por el Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía, revelan esta situación. La población activa de Sevilla -que suma tanto parados como empleados- la componen actualmente cuatro millones de personas. Esta cifra supone 600.000 ciudadanos más que en 2005, el año más lejano que recoge el informe. Dicho colectivo se divide en varios grupos de edad. El primero lo integran los 161.100 sevillanos en activo que tienen entre 16 y 29 años. El segundo, las 423.900 personas que poseen entre 30 y 44 años. El tercero, los 339.100 de entre 45 y 64 años. El último segmento es para los mayores de 65 años, que lo componen 6.100 personas.

La comparación con la población activa sevillana de 2005 evidencia el cambio mencionado. Aquel año el mayor grupo del colectivo era también el conformado por los sevillanos con edades comprendidas entre los 30 y 44 años: 356.400 personas. Dicha cifra ha aumentado en once años un 20%, porcentaje que resulta insignificante si se tienen en cuenta las alteraciones registradas en los otros grupos. El de los más jóvenes (entre 16 y 29 años) se ha reducido un 36%, pues por aquel entonces lo constituían 251.700 personas. Por contra, el de los mayores de 45 años (sumados los dos últimos grupos de edad) ha incorporado en este periodo 134.600 sevillanos, lo que en términos porcentuales supone una subida que roza el 64%.

La crisis es responsable, en gran medida, de estos cambios, especialmente de los que afectan al grupo de los más jóvenes. La reducción de este segmento de la población activa la provocan la bajada de la natalidad tras la época del babyboom, coincidente con los años de apogeo inmobiliario. El descalabro económico y la reducción de oportunidades laborales lleva a los más jóvenes a prolongar su periodo formativo, por lo que quedan excluidos de la población activa. A ello se añaden los titulados que se han marchado al extranjero a buscar un trabajo ante las escasas posibilidades que existen en España.

En cuanto a los activos de mayor edad, uno de los factores que más influyen en su crecimiento -al margen del envejecimiento de la población- es la incorporación de la mujer al mercado laboral. La comparativa no deja lugar a dudas. En 2005 el número de sevillanas de entre 45 y 64 años que estaban contratadas o eran demandantes de empleo no superaba las 71.100. Esta cifra en 2016 llega a las 148.200, es decir, que su presencia se ha incrementado un 108,44%.

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