Un mirador de lujo junto a la Catedral

  • El hotel de cinco estrellas EME Fusion Hotel presentó ayer sus exclusivas y modernas instalaciones

El concepto de fusión, de mezcla de culturas, arquitectura y razas es el rasgo que define desde la entrada a EME Fusion Hotel. Un concepto que une tradición y vanguardia en plena calle Alemanes y que pretende ser un nuevo escaparate para el sector hotelero de la ciudad desde donde el viajero podrá disfrutar de las ventajas que este cinco estrellas ofrece.

"La catedral ya tiene un novio y se llama EME", el presidente del Grupo Maireles -empresa propietaria del hotel-, Alberto García Maireles, presentaba así ayer desde la terraza del hotel este nuevo espacio de lujo de 4.080 metros cuadrados, resultado de la anexión de 14 casas, cuyas diferentes alturas y morfologías se equilibran en un minucioso proyecto.

Acompañaron al propietario en su inauguración el director del hotel, Javier García-Valcárcel; el alcalde de Sevilla, Alfredo Sánchez Monteseirín; el delegado provincial de Turismo, Comercio y Deporte, Francisco Obregón, así como la diputada provincial de Turismo e Innovación, Matilde Marín, o el presidente de la Asociación de Hoteleros de Sevilla y provincia (AHS), Manuel Otero.

La idea de hacer "algo distinto", como manifestó García-Valcárcel, fue lo que motivó la puesta en marcha de un complejo que ha generado 150 empleos. Entre el personal, trabajadores que provienen de distintos países del mundo con la intención de atender a los huéspedes que se alojen en las 60 habitaciones de diseño único y personalizado.

Los responsables de este hotel, que logra romper con el hermetismo del lujo convencional, son Juan Pedro Donaire (arquitecto), Sandra Tarruella e Isabel López (interioristas) y El Delgado Buil (diseño del vestuario de los empleados). Entre todos han conseguido crear un espacio atento a las tendencias y a las nuevas manifestaciones artísticas manifiestas desde su pórtico hasta sus terrazas.

Destaca por la belleza de sus vistas el conjunto de diez terrazas interconectadas y dispuestas de cara a la Catedral. "Uno de los lugares más singulares y caprichosos", señalan desde el hotel. En ellas también se encuentran las piscinas.

Estratégicamente colocadas, sus dos piscinas de uso exclusivo para clientes y el solarium Wellness invitan a disfrutar de este ambiente selecto en cualquier época del año. Para aquellos que busquen los beneficios naturales del agua, en el Spa podrán disfrutar de un hamman y los distintos tratamientos termales de cabina, masajes y belleza.

El cliente puede elegir entre los tres tipos de habitaciones que el hotel posee (desde los 280 euros hasta los 1.500 euros). Según la ubicación e instalaciones de las que éstas dispongan, el viajero podrá disfrutar de una habitación con o sin terraza y con vistas a la Catedral o la calle Argote de Molina, todas de alta gama.

Pero son las estancias Collection las que verdaderamente aportan una mayor privacidad. Con accesos independientes desde la calle, piscina privadas y servicio de mayordomía las 24 horas del día, "la independencia del huésped está garantizada", señaló el director del hotel.

EME Fusion Hotel también abre sus puertas al público de la calle a través de sus cuatro restaurantes. Con entrada desde el exterior del hotel cualquiera que lo desee puede comprobar la amplia carta gastronómica.

El Santo es un restaurante mediterráneo con capacidad para 120 comensales, en su recibidor es posible disfrutar de una copa o un cóctel. En el café-lounge 20 pasos es posible degustar "comida saludable" mediante un tentempié o un desayuno. El Milagritos es un bar de tapas con ambiente de bodega. Pero quizás sea el Japo el más exótico. Desde 20 euros cualquiera podrá deleitarse de una selección de comida asiática. Todos ellos se mueven bajo una misma filosofía, según su director, "la de dinamizar el turismo en pleno corazón de Sevilla".

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