Un museo del fuego en San Bernardo

  • Los Bomberos ya tenían hecho un proyecto de museo del cuerpo, que ahora el Consistorio quiere ubicar en el actual Parque Central

La idea de crear un museo de los Bomberos de Sevilla no es nueva. Existe desde hace años un proyecto impulsado por los mismos miembros del servicio de extinción de incendios, pero que hasta ahora apenas había contado con el apoyo de la administración. El anuncio, durante la Semana del Bombero, del delegado de Movilidad y Seguridad en el Ayuntamiento, Juan Carlos Cabrera, de hacer un museo en el Parque Central, el situado junto al puente de San Bernardo, supone el primer impulso oficial a esta iniciativa.

La persona que más ha trabajado en este proyecto es un bombero llamado Alberto Bernabé. Es doctor en Antropología y graduado en Arqueología, y ha trabajado en el Museo Arqueológico de Sevilla y en el de Artes y Costumbres Populares. Su proyecto se inspira en dos museos existentes en Roma (Museo storico dei vigilii del fuoco di Roma a Ostiense) y en Zaragoza (Museo del Fuego y de los Bomberos).

"No sería un espacio expositivo de tipo decimonónico, como lugar donde se guarda objetos pasados que en nuestro caso sería una especie de depósito de materiales que ya no le sirven al servicio. Ésa no es mi idea. Mi idea es exponer los enseres de épocas pasadas que han forjado nuestra identidad como bomberos de Sevilla, junto con los materiales más modernos y futuristas", expone Bernabé.

Sería algo parecido a la Casa de la Ciencia, un espacio interactivo en el que el público pueda participar y conocer la manera de trabajar de los Bomberos y los materiales con los que éstos cuentan o han contado a lo largo de la historia. "Creo que sería muy importante enseñar el día a día de nuestro trabajo y de esta manera formar a los ciudadanos en las labores de prevención o primeros auxilios, tan necesarias para la seguridad de todos. También sería una forma de que valoren nuestro trabajo, a la vez que lo damos a conocer".

Dos piezas centrales de la exposición serían dos vehículos antiguos que aún se conservan, una escala Mercedes del año 1929 y un coche escala fabricado por Magirus en los años 60. Actualmente, ambos están guardados en unos almacenes, sin que el público pueda visitarlos ni nadie ajeno al personal municipal pueda acceder a ellos.

Bernabé cree que el museo podría instalarse en la nave central del Parque de San Bernardo, que no necesariamente tendría que quedar sin uso para el servicio de bomberos. En su opinión, el edificio tiene espacio de sobra para poder albergar los vehículos actuales en la zona trasera, dejando la delantera más próxima al puente de San Bernardo como museo. El delegado de Movilidad y Seguridad dijo que pretendía convertir el edificio exclusivamente en un museo.

Para ello, el Ayuntamiento tendría al menos que reformar los parques existentes de la ciudad para ampliarlos, algo que ya pretende hacer con el de la Carretera Amarilla. Aún así, sería necesaria la construcción de un nuevo parque al otro lado del río. Sería el tan anhelado parque fluvial, que de momento está en una situación parecida a la del museo. El gobierno local ha anunciado su intención de construirlo en este mandato, pero no ha dicho dónde lo va a ubicar, cuánto va a costar ni quién va a pagar la obra. De momento, el Consistorio está iniciando conversaciones con La Caixa para situar este nuevo parque en los bajos de la Torre Pelli, pero no hay nada concretado aún.

Sólo así podría el servicio asumir la pérdida de un edificio como el de San Bernardo. La red actual de parques de Bomberos se ha quedado bastante obsoleta con el crecimiento de la ciudad. El sistema de extinción de incendios de Sevilla ha sido diseñado a golpe de exposición, es decir, San Bernardo se construyó entre los años 1920 y 1921 de cara a la muestra iberoamericana del 29, y los otros tres (Pino Montano, Carretera Amarilla y Polígono Sur) se hicieron antes de la Exposición Universal de 1992.

La red está, además, incompleta. Prueba de ello es que los bomberos conocen estos cuatro edificios con los nombres de P2 (San Bernardo), P3 (Carretera Amarilla), P4 (Pino Montano) y P5 (Polígono Sur). El P1 no existe. Su construcción estaba prevista en la avenida de Blas Infante, pero nunca se llevó a cabo.

Volviendo a la exposición, el autor del proyecto piensa que no sólo expondría materiales, sino que también incluiría aquellos oficios que le son o han sido propios a los Bomberos a lo largo de la historia. "Se trataría de que no se perdieran esos conocimientos, valores y formas que han hecho posible hoy día la profesión de bombero, y que muchos de los que se han jubilado se han llevado consigo. Ese patrimonio no se guarda en ningún archivo documental, ni en ningún inventario o vitrina. Eso es lo que está pasando ahora, cuando un funcionario llega a la jubilación se cortan todos los vínculos con la administración, pero un bombero lo es hasta que se muera y ese elemento primordial del ser bombero, su oficio, sus conocimientos, se pierden porque se prescinde de ellos y dejan de existir a partir de esa fecha. El museo serviría como forma de articulación entre las nuevas generaciones y aquellos que son historia viva del cuerpo".

Bernabé ha estudiado también el origen romano de los Bomberos de Sevilla. En una conferencia impartida en el marco del I Congreso de la Coordinadora Unitaria de Bomberos Profesionales (CUBP), trazó una historia de los especialistas de extinción de incendios de la Híspalis imperial, que se conocían con el nombre de centonarii, y que no podían ser más de cien por ley porque podían convertirse en una fuerza de presión para el Imperio. El museo tendría por tanto una parte romana y otra serviría para conservar los expedientes antiguos, muchos de los cuales están desapareciendo.

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