El museo más visitado de Sevilla es el de la Maestranza

  • Supera al de Bellas Artes y espera para 2008 un cuarto de millón de personas

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El Museo Taurino de la Real Maestranza de Caballería, alojado bajo los graderíos de la plaza de toros de Sevilla, es el más visitado de la ciudad y uno de los más vistos de Andalucía, sobre todo por turistas extranjeros, que buscan en este espacio las señas de identidad de la cultura española.

Los responsables del museo esperan alcanzar este año los 250.000 visitantes, tras cerrar 2007 con 230.000, lo que situó a este espacio por encima del Bellas Artes de la capital andaluza, que registró 222.922 visitas, según la Estadística de Museos Públicos de Andalucía.

Este museo fue inaugurado el 5 de abril de 1989, más de dos siglos después de la construcción de la plaza de toros. En su exposición hace un recorrido, a través de cuatro salas, por la historia de la Real Maestranza de Caballería, de la propia plaza y de la tauromaquia.

Un cartel taurino en seda fechado en 1840 es uno de los fondos más antiguos que se conservan en las salas, que acoge también una muestra de servidores de la plaza del siglo XVIII, entre los que se encuentran lanceros, timbaleros y desjarretadores, así como un espacio dedicado a los juegos caballerescos que practicaba la nobleza en los siglos XVII y XVIII.

La Real Maestranza de Caballería de Sevilla, propietaria del coso y del museo, se fundó en 1670, durante el reinado de Carlos II, y actualmente está integrada por 259 caballeros maestrantes pertenecientes a antiguas familias de la nobleza.

La segunda sala acoge pinturas de tema taurino del siglo XIX, entre las que destaca por su realismo la "Cogida de muerte de Pepe Hillo", de Eugenio Lucas Velázquez, discípulo de Goya, mientras que la Sala Tercera está dedicada al toreo en la época de Juan Belmonte y Joselito el Gallo, con importantes obras esculpidas en bronce.

Los fondos más modernos se encuentran en la última sala, donde una de las piezas más impactantes es la cabeza disecada de la vaca Islera, la madre del toro que mató a Manolete y a la que Miura, propietario de la ganadería, decidió dar muerte "para que no pariera más hijos asesinos", ya que, según la leyenda, la bravura se transmite a través de los genes maternos.

Las cabezas de toros de las mejores temporadas están también en esta sala, junto a la del astado con el que tomó la alternativa Pepe Luis Vázquez en 1940.

El colorido de los trajes de luces y de los capotes de paseo atrae también a los visitantes que acceden al museo, donde hay vestuario de todas las épocas, como el que lució Joselito a los 14 años.

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