"La náutica está abandonada en Sevilla"

  • Amado Cordero es un funcionario que ha construido su barco con sus propias manos

Tras siete años de trabajo, Amado Cordero está a punto de cumplir su sueño: tener un barco construido con sus propias manos. "Menos el mástil, que viene de Francia, todo se ha hecho en Sevilla a pesar de que aquí la náutica está abandonada", asegura este funcionario del Ayuntamiento de Sevilla, que recalca que "es una locura meterse en lío como éste". El fruto de sus desvelos está fondeado en las instalaciones de Marina Yachting Sevilla, situadas frente a Astilleros de Sevilla, mide unos doce metros y tiene capacidad para seis personas.

Cordero compró por separado el casco y la cubierta en Sevipol, un astillero deportivo que hasta su cierre el año pasado estuvo fabricando veleros en Alcalá de Guadaíra con la denominación de Triana. Después de ensamblarlos él mismo, fue encargando a industrias de Sevilla las piezas que no podía construir con sus manos.

"Por ejemplo, la orza, que pesa 2.620 kilos, fue fundida por Maceda en Camas", asegura este aficionado a la náutica, que ha contado con el asesoramiento del campeón sevillano de vela Sergio Llorca.

El proyecto ha tenido la supervisión de ingenerios navales, que han comprobado que cumple con las normas de seguridad requeridas. Amado Cordero está a punto de terminar su labor después de invertir unos 66.000 euros para tener un barco que puede valer en el mercado 200.000 euros.

Marina Yachting también guarda algunos tesoros como el Falcao, un barco que fue propiedad de la familia real holandesa en los años sesenta y que actualmente pertenece a un empresario sevillano.

Está en venta por un millón de euros. Un poco más adelante, está fondeado un velero que es la vivienda de un ciudadano británico desde hace varios años, algo que no es tan extraño como parece. "Hemos tenido varios clientes que han residido durante años, sobre todo extranjeros", indica Jaime Ysern.

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