La navegación fluvial es el gran problema del río Guadalquivir

  • El Ministerio de Medio Ambiente establece las principales amenazas y debilidades del tramo fluvial hasta Alcalá del Río y destaca el dragado del río como el gran riesgo para la sostenibilidad del estuario

No es una costa de arena blanca y grandes olas. Más bien de extensos arrozales. Son los 84 kilómetros que discurren desde la desembocadura del río Guadalquivir hasta la presa de Alcalá del Río, que están calificados como costa debido a la influencia de las mareas. La costa de Sevilla. Por ello, y al igual que ha hecho con la saturada costa del resto de España, el Ministerio de Medio Ambiente ha elaborado un detallado estudio sobre las condiciones de este tramo costero sevillano en el que no alerta sobre las urbanizaciones que colmatan de cemento el dominio público, pero sí establece varias debilidades y amenazas que, en este caso, podrían afectar a la sostenibilidad de un tramo del río considerado como Lugar de Interés Comunitario (LIC) por la Unión Europea (UE).

Como nuevo ejemplo de la contradicción que siempre ha existido entre el desarrollo económico y el medio ambiente, la primera amenaza que detecta el estudio para la sostenibilidad de la costa de Sevilla es la intensa navegación que sufre a consecuencia de las actividades del Puerto de Sevilla y, sobre todo, a sus planes de crecimiento, que incluyen importantes actuaciones e infraestructuras que incidirán aún más en la profunda intervención que ha sufrido el río de la mano del hombre a lo largo de su historia. De hecho, la principal amenaza que Medio Ambiente detecta para este tramo del Guadalquivir es el proyecto "para aumentar significativamente el calado del río", con vistas a permitir el acceso a la capital hispalense de buques de mayor tamaño.

Esta amenaza concreta es importante en sí misma, pero también porque viene a incrementar otros problemas relacionados con la navegación y que calificados como "debilidades del río". El primero de ellos es la "erosión creciente de las márgenes del río producida por los dragados del cauce y por los oleajes generados por el tráfico de buques"; el segundo podría considerarse que define al Puerto mismo como un problema para el río, puesto que también destaca como debilidad del único tramo de costa interior que existe en España el hecho de que "las necesidades de navegación e infraestructuras del Puerto de Sevilla condicionan mucho la evolución fluvial".

Precisamente, el estudio que está elaborando el Puerto de Sevilla deberá determinar el impacto que tendrá este nuevo dragado -mucho más profundo de los que se hacen periódicamente para mantener el calado del canal de navegación- tanto sobre las márgenes costeras, entre las que se incluyen las del Parque Nacional de Doñana, como sobre los ecosistemas que viven en este tramo del río especialmente rico. Y es el mismo departamento de Medio Ambiente que ahora advierte que este dragado es el principal problema del río quien tiene que decidir si lo autoriza o no en un futuro cercano, en función de este estudio científico.

El cuadro resumen que Medio Ambiente incluye sobre la costa sevillana en su estudio Estrategia para la Sostenibilidad de la Costa no ofrece tampoco motivos para presumir. El tramo del Guadalquivir hasta Alcalá del Río tiene una superficie de casi 50 millones de metros cuadrados y todos están calificados como "en regresión, deteriorados", de los que algo más de 8 millones tienen el entorno urbanizado y los más de 41 millones de metros cuadrados restantes se enmarcan en un entorno no urbanizado. De todas formas, el Ministerio no plantea la adquisición de los terrenos para su salvaguarda, como sí plantea en otros muchos puntos de la costa española.

La navegación no es el único problema, no obstante, que detecta el informe de Medio Ambiente sobre la sostenibilidad de la costa de Sevilla. También habla del sector agrícola, y más concretamente del "crecimiento de la agricultura de alto rendimiento en el entorno del río, con posible incremento de la contaminación emitida" y concluye que todo el sistema de marismas, caños y canales "se encuentra altamente colmatado, y muy transformado por las actuaciones en el cauce del Guadalquivir y por la actividad agrícola en sus márgenes (arroz)". Esta última actividad, precisamente, es señalada como la culpable de "afecciones intensas, derivadas del uso del agua, la quema de rastrojos, el uso de fitosanitarios y las ocupaciones irregulares de la marisma".

No obstante, el Ministerio de Medio Ambiente se muestra optimista sobre este aspecto, puesto que recuerda que el "fin de las subvenciones comunitarias puede significar una profunda transformación de la actividad económica" que, a su vez, aumenten las posibilidades "de recuperación del flujo mareal" en caso de que se abandonen los cultivos.

La tercera gran amenaza que observa Medio Ambiente sobre la sostenibilidad del río es el urbanismo, aunque centrado sobre todo en el tramo que pasa por el área metropolitana, donde se ha producido un gran crecimiento, tanto de la población, como de las infraestructuras básicas. Sin embargo, establece también como fortalezas la ausencia de grandes núcleos de población en la mayor parte de la zona costera o la escasez de suelo urbanizable fuera del término municipal de Sevilla.

Las debilidades del Guadalquivir en estos 84 kilómetros que van desde la desembocadura en Sanlúcar de Barrameda hasta la presa de Alcalá del Río, además de las relacionadas con la navegación fluvial, hablan de los problemas de contaminación que todavía sufre en el entorno del área metropolitana. El Ministerio alerta de que existe "contaminación puntual por vertidos urbanos en La Algaba, Gelves, Puebla del Río, Tomares y San Juan de Aznalfarache", que todavía no tienen ultimada su conexión con la depuradora de Aljarafesa en Palomares del Río; y otra "contaminación puntual en las EDAR (Estación Depuradora de Aguas Residuales) de El Copero, Tablada, Guadalquivir y San Juan del Puerto".

Pero no todo es negativo. Tal como ya reconoce también la Unión Europea, este tramo del Guadalquivir tiene un alto valor ecológico, con especial protagonismo para la zona de Brazo del Este, "una zona húmeda de excepcional importancia para la avifauna, con un alto grado de protección, pese a las grandes intervenciones humanas efectuadas desde comienzos del siglo pasado". Este paraje "actúa como hábitat alternativo a las especies del Parque Nacional de Doñana, especialmente en verano".

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