los invisibles

"Mi vida no es novelesca. Necesitaba una ciudad tranquila para un enfermo"

  • Fernando Ángel Lumbreras. Entró en una palabra tabú, el moroso, en su trabajo y sus inicios literarios. Devoto de Valle y Quevedo, vuelve en un libro a Cáceres, su ciudad natal.

Fernando Ángel Lumbreras, en el bar Europa, junto a las Siete Revueltas. Fernando Ángel Lumbreras, en el bar Europa, junto a las Siete Revueltas.

Fernando Ángel Lumbreras, en el bar Europa, junto a las Siete Revueltas. / m. j. lópez

Dedicó un cuarto de siglo laboral a los impagados y también su bautismo literario, El moroso. Ese gran desconocido (Alfar). Fernando Ángel Lumbreras (Cáceres, 1963) vuelve a su ciudad en el cierre de su trilogía.

-¿Cuándo llega a Sevilla?

Le pedí perdón a mi profesor de Literatura por haber tenido la osadía de escribir poesía y publicarla"He trabajado 24 años con impagos y morosos, hemos vivido una crisis, pero no aprendimos la lección"

-En 1988. Acabé la carrera, tenía una novia sevillana. Encontré trabajo por un amigo suyo. Me casé, me separé, reincidí y desde 1993 vivo en Tomares, en una vivienda adosada, acosada o endosada, como quieras llamarla.

-¿Echó raíces?

-Tengo un hijo que trabaja de topógrafo en Arabia Saudí y mi hija es farmacéutica en Sevilla.

-¿Por qué una trilogía azul?

-Siempre llevo algo azul por dentro. En mi casa, el azul está por todas partes: en las cortinas, los platos, las sábanas. Para mí la gente azul es gente callada, honesta, que ayuda a los demás. En Historias Azules meto un guión para un corto cinematográfico, Romero y Julieta, reinventando a Shakespeare nada menos.

-En 'Percibo Azul', el protagonista vuelve a Cáceres. ¿Es un libro autobiográfico?

-Todo lo que parezca autobiográfico es porque me siento mucho más cómodo escribiendo de lo que conozco. Mi vida no es nada novelesca. Necesitaba una ciudad tranquila para un enfermo. Es una ciudad que conozco porque es la que me vio nacer. De otros escenarios del libro, nunca he vivido en Madrid ni en París. A París he ido dos veces, pero me gustaría ir alguna vez con dinero.

-¿Qué aprendió trabajando en el mundo del moroso?

-Hago un planteamiento irónico, incluyo un diccionario de ese mundo como el de Coll con un estilo Muñoz Seca. Es también una crítica muy ácida a la sociedad de consumo.

-¿Cuál es el perfil del moroso?

-Por mi departamento, en 24 años, ha pasado desde la viejecita con rodete a empresarios de primera línea.

-¿El que paga descansa?

-Alguno decía: ¿quién le ha dicho que yo esté cansado?

-¿Por qué escribió 'Las flores de tu vida'?

-Porque siempre tuve mucho más éxito regalando flores que joyas. Ves en los ojos la alegría de la mujer: mi madre, mi hija, mi mujer. Siempre me atrajo el carácter efímero de esa chispa. Un contacto con las cosas que se pierde en el mundo digital. Con lo digital nos dejamos de tocar.

-En su último libro sale la famosa maja desnuda de Cáceres...

-El cabo Piris, el que ordenó cubrir o quitar a la duquesa de Goya de la librería, se convirtió en un icono. Hicieron una obra de teatro. Yo era un niño. La librería estaba cerca del Palacio de Justicia y mi padre era magistrado.

-¿Una música para el moroso?

-Cualquier tema de Silvio.

-¿Autores de referencia?

-Quevedo, no se puede decir tanto en un soneto, y Valle-Inclán. Siempre releo Luces de bohemia. No sé si le perdonarán a mi personaje que robara las gafas en la tumba de Valle. Y también Oscar Wilde. Hace poco compré De Profundis en un mercadillo.

-¿Quién le inculcó la pasión por la literatura?

-Un buen profesor, Juan Castell. Yo tenía 14 años. Me lo encontré en un bar de Cáceres, le regalé un ejemplar y le pedí perdón por haber tenido la osadía de escribir poesía y además publicarla.

-¿El que la hace la paga?

-A pesar de haber vivido una crisis, me temo que no hemos aprendido lo principal, que la vida y la felicidad no están en las cosas materiales. El amor es un arma de construcción masiva.

-Salvador, el personaje de su novela, lee lo que escribe a su criada, Manolita. ¿Es normal?

-Siempre aconsejan que te lea gente de tu entorno. En el mío yo tengo lectores muy compulsivos. Una amiga, Susi Carrizosa, lleva un club de lectores en Tomares, y me decía que se está leyendo un best-seller insufrible y sin embargo con mi libro se ha entretenido y le ha hecho pensar.

-¿Sorprenderá al lector?

-Yo no escribo para sorprender. Escribo las historias que quiero contar.

-¿Otras aficiones?

-Me gusta pescar, me da mucha paz. Antes iba a La Antilla, ahora me gusta ir a pescar a Mazagón. El último día pesqué bailas, palometas, cogí un pulpo y lo devolví.

-¿Su proyecto soñado?

-Transmití a muchos amigos la pasión por el camino de Santiago. Mi hermano pequeño lo hizo varias veces en bicicleta y sin embargo yo nunca lo he hecho.

-¿La familia fue su escuela?

-Mi padre era magistrado, historiador y miembro de dos academias. Y mi madre fue toda su vida archivera de Cáceres.

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