Un nuevo hito aeronáutico en Sevilla

  • El aterrizaje del Solar Impulse II en el aeropuerto de San Pablo sitúa a la capital andaluza en el escaparate internacional del sector. Desde aquí partirá para su penúltimo trayecto a Egipto.

Antoine tiene nueve años. Es el hijo del fundador del club de fans de Bertrand Piccard y André Borschberg, los dos pilotos suizos que comandan el avión solar que aterrizó ayer en Sevilla. Cada vez que toca tierra, este pequeño está con ellos. En las fotos y en el estrado de las intervenciones. Ayer acaparó la atención de todos los que acudieron al enorme hangar levantado en los terrenos aledaños al aeropuerto de San Pablo. El Solar Impulse II había aterrizado a las 7:40, más tarde de lo que estaba previsto. Atrás quedaban dos días, 23 horas y 10 minutos de vuelo. El tiempo empleado en el trayecto entre Nueva York y la capital andaluza.

"Seguramente tú verás aviones solares con pasajeros". Es lo que le dijo Borschberg a Antoine cuando lo hizo subir a la pequeña grada montada para la rueda de prensa. Para contemplar dicha imagen aún quedan muchos años. Este viaje experimental ha abierto el camino para que los futuros investigadores planeen vuelos comerciales con energías limpias. Lo que en palabras de Piccard supone "el nuevo mundo".

El piloto suizo traía bien aprendida la lección. Se había empapado de historia sevillana. Tal fue su interés por elogiar la capital del sur de España que situó en esta ciudad el punto de partida de la travesía con la que Colón descubrió América. Para Piccard, este navegante sí supo lo que era el nuevo mundo. "Abandonó el confort de su casa y emprendió un viaje hacia lo desconocido".

El alcalde de Sevilla, Juan Espadas, recordó otra hazaña histórica, la que hace casi 500 años gestaron Juan Sebastián Elcano y Fernando de Magallanes cuando se embarcaron en la primera vuelta al mundo, que partió y salió de la que entonces era puerto y puerta de Indias. La ciudad hispalense, de igual modo, ha sido protagonista de hitos aeronáuticos. Plus UltraJesús del Gran Poder y Saeta son los nombres de los aviones que trazaron desde aquí su primer vuelo, como recordaba ayer Alfredo Martínez en la crónica de Efe. El último acontecimiento relacionado con el sector tuvo lugar el 11 de diciembre de 2009 en el aeródromo hispalense, cuando despegó el avión de transporte militar A400M.

Sevilla es también ciudad de sol. Espadas destacó la apuesta que en esta tierra se hace por las energías renovables. Nombró la planta fotovoltaica de Sanlúcar la Mayor, Solúcar, que con toda probabilidad visiten los pilotos suizos durante su estancia en la capital andaluza. Aquí permanecerán hasta finales de la próxima semana, cuando comience el penúltimo trayecto del Solar Impulse II, el que les llevará a Egipto. Desde allí irán a Abu Dabi, capital de los Emiratos Árabes Unidos, donde concluirá esta vuelta al mundo. Aún no hay fecha para la etapa final.

El aterrizaje del avión solar congregó a cientos de medios de comunicación, que esperaban desde las cinco de la mañana la llegada a San Pablo. La capital andaluza compitió con París por ser escala europea del Solar Impulse II. Finalmente la ciudad del Guadalquivir ganó a la del Sena. Según Espadas, "por su papel en el mundo de la aeronáutica y de las energías renovables". Al alcalde se le veía ayer contento. "Sevilla vuelve a ser escaparate internacional", destacó.

El aterrizaje difícilmente podía pasar desapercibido para los sevillanos. Las redes sociales se hicieron eco del momento. No tanto por las fotos en las que se veía el avión solar surcando los cielos hispalenses, sino por el ruido que provocaron los Eurofighter de la Patrulla Águila que lo recibieron con acrobacias. Muchos aseguraron que eran igual de molestos que las barredoras que emplea Lipasam durante los servicios nocturnos.

Una vez fuera del estrado, quedaba por saber cómo es la vida en este avión durante 70 horas seguidas. Piccard y Borschberg se alimentan 11 veces al día para evitar la pérdida de masa muscular, provocada por mantenerse en idéntica postura tanto tiempo. Cuando se superan los 3.000 metros de altitud la comida se basa en carbohidratos y lípidos. Si se baja de esta altura, los ingredientes estrella son las proteínas. Menús confeccionados en pequeñas bolsas, como el suero del hospital. Comida para un vuelo solar. Alimentos del "nuevo mundo".

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