Mucho más que un número

  • Casting. Carlos Barragán vende cupones en verano y estudia Magisterio Musical el resto del año; ahora ha sido elegido, entre cientos de candidatos, para una campaña de la ONCE

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CARLOS Barragán estudia tercer curso de Magisterio Musical. Quedo con él en la Facultad de Ciencias de la Educación. "Estaba en la Biblioteca mirando cosillas para mi memoria de prácticas". Es ciego de nacimiento. Es el mayor de los dos hijos de Manolo, de Coria, que trabaja distribuyendo en un camión materiales de la construcción, y Josefa, de La Puebla del Río. Nació el 11 de julio de 1986. El mismo verano que murió Borges. El ciego más luminoso, que apagó la luz el 14 de junio en pleno Mundial de México que ganaría Argentina.

Los publicistas de la ONCE construyeron una historia que parece una réplica de La Rosa púrpura de El Cairo. El anuncio ya se ha visto en toda España. Prados, una madrileña que todos los días compra el cupón número 71521, va a conocer al afiliado de la Once con ese número de carné. El que tiene Carlos Barragán, que se ha convertido en el personaje más popular de Coria y de la escuela de Magisterio.

Hizo uno de los tres anuncios de la campaña Detrás de un número hay una persona al ser elegido en un casting por el que pasaron otros noventa y seis afiliados de la Once. "Un día llego a casa de la Facultad y mi padre me dice que me han llamado de la Once. Que tenía que ir a un casting a la delegación de la Resolana. Fui con mi hermano, que tiene la misma enfermedad. Me midieron, me grabaron, me preguntaron algunas cosas". Para ser famoso hay que madrugar mucho. Tenía que estar listo en su casa a las siete y media de la mañana. "Un trasiego de gente increíble. La primera toma la hicieron en mi cuarto". En la segunda es cuando conoce a la compradora de cupones, una madrileña también elegida en un casting. "Ella llega a mi casa, llama a la puerta, yo salgo a recibirla y entramos en el salón. No la había visto en mi vida. Fue totalmente improvisado porque no había guión".

Hace prácticas como profesor de Música en el colegio Hipólito Lobato de Coria, donde estudió de niño y adolescente, "y allí me han visto todos los chavales". En el anuncio camina con su interlocutora por el puente de Triana. "Los dos meses fuertes del verano los paso vendiendo cupones en un quiosco de la calle San Jacinto, cerca de Pureza. Pero los fines de semana no me quedo en mi casa. Me voy con un amigo a su piso de Sanlúcar o nos vamos de camping".

La música es su pasión: "Por Reyes siempre pedía instrumentos musicales". Toca el cajón y la batería en el grupo Azabache con dos amigos de Coria, rumbas, sevillanas y flamenquito en bares y en bodas. Toca el tambor en una banda de Semana Santa de Coria, aunque no es de ninguna hermandad: "Yo tengo mis propias creencias, que son un poco raras". Por si fuera poco, lleva cuatro años formando parte de la chirigota Los Charanguitas, agrupación de Sevilla que ensaya en San Diego. "Me encantan los Carnavales. He ido dos días al teatro Falla. Íbamos a ir tres, pero el coche nos dejó tirados en la autopista", comenta. No puede evitar la carcajada cuando el cronista le recita el estribillo de una chirigota clásica de Cádiz, Los Cegatos con Botas.

Le hubiera encantando estudiar un año en Cádiz o en Granada, sus dos ciudades favoritas. La sal y la nieve unidas por el nexo musical de Manuel de Falla. Le ha gustado mucho grabar el anuncio: "Espero que sirva para que la gente sepa que como dice detrás de un número siempre hay una persona. En la Once no todo es tan bonito como lo pintan. No sé qué sería de mí sin la ayuda de mis padres y de mis amigos. No quiero decir que sea un inútil, yo me hago las cosas solo, voy y vengo, pero su ayuda es esencial. Por eso muchas veces he pensado si yo estoy preparado para tener una novia y abandonarlos a ellos". Le dejó su teléfono a la compañera de grabación. "Yo no busco el físico en una mujer, lo único que le pido es que no sea estrafalaria", asegura.

Es sevillista y antes veía los partidos en el campo. Le digo que Tete Montoliu, genio del jazz, ciego y blaugrana, era asiduo al Camp Nou. Ahora no tiene tiempo de ir al fútbol. Se ha comprometido consigo mismo a leer más: "Leyendo en braille me aburro mucho. Leí El niño del pijama a rayas y me gustó mucho". En la biblioteca de la Once pueden leer libros en audio: "El último que he leído -si quieres lo pones, pero yo no lo pondría- se llama Ésta es nuestra fe, por si en un momento dado entro en la bolsa de profesores de Religión".

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