Las obras en la calle Alhóndiga dejan sin salida a los comercios

  • Los hermanos Bors, dueños del Hotel Marian, expresan su "desesperación"

Los hermanos Bors, Fátima y Sergio, propietarios de un pequeño hotel en la calle Alhóndiga, están "desesperados" por una situación que, según ellos, los conduce por el camino hacia la ruina. Las continuas obras en esta céntrica calle dificultan los accesos de sus clientes y de los servicios de emergencias. "Bajo mi responsabilidad se encuentran muchos clientes, ¿qué ocurriría si se produce un incendio o si tengo que llamar a una ambulancia?" cuestiona Fátima. "Los Bomberos no pueden entrar por esta calle", contesta.

Desde hace seis meses la entrada de la calle permanece cortada por las obras en una vivienda cercana al Hotel Marian. "El edificio en construcción presenta riesgos de desprendimientos en la fachada de manera que gran parte de la calle está cortada al tráfico y al peatón", explica Fátima. Los vehículos que proceden de Almirante Apodaca no pueden acceder. Pero, además, en el otro extremo de Alhóndiga, "otras obras de la empresa municipal Emasesa en la calzada que hace esquina con la calle Dormitorio también dificultan el acceso al peatón", expresa esta empresaria sevillana.

Esta situación se traduce en la progresiva pérdida de clientes potenciales, en las anulaciones de reservas de habitación y en la frustración por parte de turistas que tienen que burlar los andamios y soportar los ruidos. "Se está convirtiendo en algo insostenible para este negocio", añade su propietaria. Con incertidumbre sobre el futuro de su hotel, Fátima explica que cada vez son más los clientes que anulan las reservas o que simplemente no llegan al establecimiento. "Cuando tratan de llegar al hotel se topan con las obras y muchos optan por ir a otros sitios. No podemos soportarlo muchos meses más". La propietaria del Hotel Marian advierte además de los riesgos que supone la imposibilidad de acceso para un vehículo de Bomberos o una ambulancia. "Es una responsabilidad que no puedo asumir", añade.

Este pequeño hotel cuenta con 23 habitaciones y lo fundó la madre de los hermanos Bors, Marian, en 1991. En torno a 70 personas llegan cada fin de semana para pernoctar, pero esta cifra "se está reduciendo por las obras". Fátima y Sergio viven afanados en sacar adelante el negocio con grandes dificultades. Se trata de una empresa pequeña en la que además trabajan dos camareras de piso y dos recepcionistas. Los problemas de esta familia se está convirtiendo en "desesperantes". Ante esta situación, los propietarios reclaman al Ayuntamiento que aceleren las obras y faciliten el acceso a la zona. Todos los negocios existentes en la calle tienen el mismo problema.

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