Las obras continúan en las 'setas' tras la inauguración

  • La prensa londinense presenta el proyecto como "sombrillas inconexas" y critica el gasto y los "miserables" pavimentos.

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Tras el acto de inauguración que protagonizó el alcalde de Sevilla, Alfredo Sánchez Monteseirín, el pasado domingo, los operarios de Sacyr volvieron ayer a la plaza de la Encarnación para continuar con las obras del Metropol Parasol. A pesar de haberse abierto al público, aún quedan por montar los negocios de las galerías comerciales y la zona de los cuatro restaurantes a 21 metros de altura, también retirar las últimas dos grúas, acabar de pintar con poliuretano las copas y completar el Antiquarium.

No obstante, el estreno de las setas ha tenido repercusión en la prensa internacional. El periódico londinense The Guardian publicó ayer un extenso artículo dedicado al proyecto de Jürgen Mayer, donde se denuncia que ha supuesto un gasto público de 123 millones de euros, un 70% más de lo previsto. En el reportaje -donde llaman "sombrillas" a las setas- se comenta que aunque el Metrosol Parasol es el edificio "más grande del mundo que está unido con pegamento extrafuerte", se afirma que esto no es suficiente para que las partes que conforman el complejo "tengan conexión entre sí".

The Guardian califica al principal proyecto de Monteseirín como "ambicioso" e indica que son pocos los que apostaban por la apertura de las setas. El diario londinense elogia el trabajo de Mayer y lo califica como "una estructura maravillosa, extraordinaria, audaz y creativa porque contiene al mismo tiempo el pasado, el presente y el futuro". Sin embargo, en el periódico se critica que los ideólogos del Metropol Parasol han tenido "demasiada fe en la mirada y en la forma" y han obtenido como resultado "una realidad inconexa", ya que en opinión de Rowan Moore -autor del artículo- las balaustradas, paneles y pavimentos que rodean la obra de Mayer son "ordinarios pasando a miserables".

El reportaje dedicado a las setas finaliza advirtiendo acerca de la actitud de la constructora del Metropol Parasol: "A menos que en Sacyr sean extraordinariamente santos, es probable que su afán de lucro entre a veces en conflicto con la utilidad pública del edificio, ya que el acceso a las mejores partes del proyecto no puede ser gratuito o barato".

El debate, lejos de cerrarse, continuará en los próximos meses en los que también seguirán las obras.

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