Dos 'okupas' se suben a 120 metros de altura en el Puente del V Centenario

  • Los activistas piden la retirada de los cargos a los que se encerraron en Casas Viejas · La Policía investiga vínculos entre 'okupas' y el movimiento 'abertzale'

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Dos okupas permanecen desde primera hora de la mañana de ayer en una estructura situada a 120 metros de altura en el Puente del V Centenario. Los dos activistas han colgado una pancarta desde uno de los arcos de la pasarela sobre la SE-30 en la que puede leerse el lema "Casas Viejas resiste". Consigo llevan víveres para poder resistir al menos cinco días, así como suficiente ropa de abrigo y material de escalada para pasar las noches sobre el puente sin demasiados problemas.

Así lo indicó ayer a este periódico un portavoz del movimiento okupa, que se identificó como Kiko y que aseguró que los dos jóvenes que se han subido en el puente son escaladores experimentados acostumbrados a situaciones como ésta. Con este acto, los activistas pretenden protestar contra el desalojo del edificio conocido como Casas Viejas, situado en las inmediaciones de la Plaza del Pumarejo y ocupado hace seis años.

En los bajos del puente hay presencia policial para vigilar los movimientos de los antisistema, que no afectan al tráfico porque están a más de 70 metros de altura por encima del tablero del puente. El portavoz del colectivo señaló que la escalada se produjo durante la madrugada del domingo al lunes y que en ella participaron varios alpinistas, además de los dos que permanecen arriba. "Subió más gente, ya que había que transportar los víveres y todo el material que tienen ahora mismo arriba".

La ascensión se realizó siguiendo la táctica de escalada conocida como big walls ("grandes paredes" en inglés). Esta técnica consiste en una subida lenta y reuniendo a todo el grupo cada vez que se acaba un largo de cuerda utilizado en la ascensión. La subida comenzó de noche y terminó antes del alba, para desplegar la pancarta -que mide diez metros- sobre las diez de la mañana. Por las noches los okupas duermen en hamacas sobre el vacío, en una estructura de 1,20 por 1,70 metros.

Los alpinistas tienen previsto mantener esta protesta de forma indefinida, aunque aseguraron que lo que buscan simplemente es llamar la atención y que abandonarán el puente de forma voluntaria cuando ellos consideren oportuno y siempre que no exista "demasiada presión policial". Incluso es posible que sean relevados por algunos de sus compañeros en los próximos días, tal y como hicieron los Bomberos del Aljarafe en una protesta similar que tuvo lugar hace meses en el puente sobre la autovía de Mairena.

Los protagonistas de este acto de repulsa piden que se retiren los cargos que se le imputan a los dos jóvenes que se encerraron en un zulo subterráneo durante 37 horas para tratar de impedir el desalojo del inmueble del Pumarejo. También pretenden poner de manifiesto que "Casas Viejas no es sólo un edificio sino un proyecto integrado por muchas personas, ideas e ilusiones".

Mientras tanto, la Policía Nacional está investigando las posibles conexiones existentes entre los okupas de Casas Viejas y el entorno abertzale. La aparición de una serie de documentos en euskera en el inmueble ocupado ha propiciado que la Brigada de Información de la Policía Nacional trate de esclarecer posibles contactos entre el movimiento okupa sevillano y la izquierda independentista vasca.

Así lo indicó ayer a este periódico un portavoz oficial de la Jefatura Superior de Policía. La responsable de prensa de este departamento, Ana Cambón, también informó a Efe que "hay personas de este colectivo que en el pasado han mantenido contactos con el entorno abertzale". Entre los documentos que la Policía ha encontrado en el registro del inmueble próximo a la Plaza del Pumarejo hay diversos pasquines, carteles y material informático en euskera, que durante estos días están siendo traducidos por la Policía para aclarar su origen.

A ello se le une que Agustín Toranzo, uno de los dos okupas que se encerró en un zulo durante 37 horas como protesta por el desalojo de Casas Viejas, fue identificado por la Policía durante los incidentes del acto de inauguración del mundial de atletismo del año 1999. En aquella ocasión, dos falsas Giraldillas (así se llamaban las mascotas del campeonato) boicotearon el acto de inauguración saliendo al escenario con un cartel en favor del acercamiento de los presos etarras a las cár celes del País Vasco. Sobre la construcción del zulo, estos jóvenes antisistema aseguran que se inspiraron en el colectivo okupa de Londres y que fue uno de sus miembros -apodado Tim Tuneler- quien los asesoró en la fabricación de este pozo subterráneo.

Los representantes del movimiento okupa de Sevilla negaron ayer que exista vinculación alguna de sus miembros con el entorno de la banda terrorista ETA y ha instado a la Policía a acusar formalmente a aquellas personas que, según los agentes, puedan tener relación con la izquierda abertzale. Uno de los portavoces de este colectivo, José García, consideró "increíble" y "sorprendente" esta hipótesis y añadió que con un "tema tan serio no se juega, especialmente por respeto a las víctimas". "Si la Policía cree que somos etarras, el proceso que deben seguir es el de acusarnos urgentemente".

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