La orilla del río suple la ausencia de una playa

  • Varios grupos de personas, extranjeros sobre todo, aprovechan la ribera para pasar unas horas

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La ausencia de playa en la ciudad deja abierta a la imaginación la búsqueda de lugares donde uno pueda ir a descansar, leer, tomar el sol e incluso comer, beber y echar el rato con los amigos. El sitio más popular en Sevilla es la ribera del río, en el muelle de la sal y en el césped entre el puente de Triana y el del Cachorro, donde en otras épocas del año, como en primavera, la afluencia de personas es mucho mayor.

También el Paseo Rey Juan Carlos I cuenta con numeroso trajín, aunque esta zona es usada en mayor parte por los amantes de los deportes, ya que tanto corredores como ciclistas utilizan esta larga y ancha vía para practicar sin que los coches les molesten. Esta zona es frecuentada tanto por vecinos de la ciudad como por visitantes, pero son éstos los más osados, al desconocer el calor sofocante que puede hacer en las horas centrales del día.

La jornada de ayer no lo fue tanto, ya que un agradable aire de poniente invitaba a sentarse en uno de los muchos puntos de la orilla del Guadalquivir, tanto del lado de Sevilla como de Triana, donde algún valiente se atrevía incluso a bañarse, a pesar de estar totalmente prohibido. Eso es precisamente lo que más se echa en falta a la hora de tomar el sol, ya que incluso las pocas jóvenes extranjeras que había ayer a la orilla del río estuvieron apenas una hora aguantando los calientes rayos solares.

Pero en otros puntos del norte de Europa es habitual acercarse a las riberas y tomar el sol en bañador, como si de la playa se tratara, y realizar los mismos rituales a la hora de comer, beber y descansar. También en Sevilla muchas personas se acercan a estas zonas con las cervezas, los refrescos y las botellas de agua, además de las pizzas o los sandwiches, para acampar y realizar un picnic, aunque la costumbre española de la siesta también está muy presente, ya que la ribera cuenta con buenas sombras de los árboles.

Por las mañanas también se encuentran a lo largo del Guadalquivir muchos pescadores, pero a mediodía brillan por su ausencia y el río queda para los piragüistas y los barcos de paseo. También los patos se cansan del calor y forman un nutrido grupo bajo los pies del puente de Triana, comiéndose los restos de comida que encuentran. Este es uno de los problemas de la zona de césped de la orilla del río, la suciedad, ya que colillas, bolsas y otros plásticos afean una zona estropeada en la que la cantidad de hierba cada vez es menor. Además, otra clase de problemas los suelen provocar grupos de chicos jóvenes que molestan a los turistas y a las personas que van solas con fines nada recomendables, en busca de pequeños descuidos para tratar de sacar tajada y agenciarse un móvil o una cámara. Pero, a pesar de esto, la falta de playa invita a acudir alguna vez a la orilla del río, donde además de descansar se puede hacer deporte y echar un buen rato en definitiva.

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