Del oro y la plata al aceite y el arroz

  • Reparto. En una nave del puerto de Sevilla, voluntarios del Banco de Alimentos proceden a la clasificación de los 150.000 kilos de comida de la última campaña

EL ritmo de los trabajos es frenético. Un grupo de voluntarios proceden a clasificar en una nave cedida por la autoridad portuaria los más de 150.000 kilos obtenidos en la campaña La Gran Recogida puesta en marcha por el Banco de Alimentos de Sevilla. En unos días empezará su reparto a las 300 entidades destinatarias, 190 con carácter periódico -receptores habituales-, 110 puntuales.

Las cifras dan vértigo. Las cifras de la solidaridad. "Es lo que más te impresiona, la colaboración de la gente", dice Miguel Ramírez, de la Fundación Banco de Alimentos, brazo ejecutor de la campaña. Se alcanzó con creces la meta de los 1.500 voluntarios que deberían dedicarse los días 25 y 26 de noviembre a captar donantes de alimentos entre los clientes de un total de 150 tiendas y supermercados. Han sobrado más de 800, algunos de los cuales han sido convocados ahora a esta tarea de clasificación.

Esta nave es un antídoto contra el egoísmo o el derrotismo. Aquí trabaja todo el mundo, lo mismo aparece un grupo de voluntarios senegaleses que una brigada del Ejército con su uniforme reglamentario. Los artículos más perecederos ya han empezado a ser enviados para su distribución a la nave que el Banco de Alimentos tiene en los bajos del paseo Marqués de Contadero. También cuentan con una cuartelá propia en Mercasevilla.

"Hemos recibido potitos, dodotis, turrones, mantecados", dice José María Rufo, otro de los voluntarios, que coordinó a pie de supermercado el desarrollo de la campaña. "En estas fechas nos volvemos más optimistas, más solidarios, pero la gente no sólo come en Navidad". Según las estimaciones de Miguel Ramírez, con los alimentos recogidos pueden alimentarse una media de 1.250 familias de cuatro miembros por un periodo de seis meses.

Para el diseño de los gigantescos palés han contado con la colaboración de Banco de Alimentos de Barcelona. En la sala de máquinas estaba Antonio Ochoa, que ha informatizado esta iniciativa para que funcione como una empresa, como un reloj. "Cada centro tiene su día de recogida y los kilos que le corresponden", dice José María Rufo. Entre los demandantes, termómetro de la acuciante necesidad, figuran bastantes ayuntamientos.

Estas Dolores son del mismo año, 1944, las dos viudas, ambas entregadas a su modo a esta causa solidaria. Loli Fernández de Molina es una cordobesa que se casó con un sevillano del que enviudó. Lleva cuatro años trabajando con el Banco de Alimentos. "Tendría que ver usted cuando llegan los tráilers con los excedentes del Fondo Europeo de Garantía Agraria. Llegan los paquetes hasta el techo". De los galeones de antaño a este trasiego con nuevos metales preciosos: Legumbres, Pasta, Arroz, Aceite y Leche. Las cinco principales categorías alimenticias. "Ha llegado mucha harina, azúcar y sal".

María Dolores Herrero se ofreció como voluntaria y la han llamado para esta provechosa repesca. "Yo colaboro con Regina Mundi en San Juan de Aznalfarache, una comunidad de monjas que en sus estatutos tiene prohibido pedir. Están en manos de la Providencia y ahí entramos nosotros". Considera su caso "un estímulo para muchas abuelitas". Esta segunda Lola, abuela de Sela, Chloe y Juan, tiene tres carreras universitarias: fue una de las tres primeras aparejadoras de Sevilla, hizo Económicas y el día que cumplió 60 años se doctoró en Geografía e Historia con una tesis premiada y publicada El mercado de los negocios de Indias.

En febrero llegarán los camiones de la Operación Kilo. Ellos también están pendientes del modelo de Europa. "El Fondo Europeo de Garantía Agraria lo gestiona el Ministerio de Agricultura con el apoyo de Cruz Roja y el Banco de Alimentos", dice Miguel Ramírez, que confiesa la poca simpatía que esta iniciativa solidaria despierta en Alemania y los países de la Europa septentrional. "De hecho, el próximo año, en vez de cuatro entregas sólo se producen tres". No es tema baladí. Por ese cauce han llegado a España en la última campaña un total 120 millones de kilos de alimentos.

Esta caravana alimentaria está a punto de empezar su recorrido. Para todas las edades, desde guarderías sin recursos a asilos de ancianos. La vida en su sentido más alimenticio. Primum vivere, deinde filosofare.

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