Sevilla

Una pacífica jornada de huelga

  • Los paros no afectaron a las líneas metropolitanas ni a los servicios de los barrios más periféricos, como Torreblanca o Alcosa, aunque perjudicaron a los sevillanos

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Escoltados por dos vehículos de la Policía Nacional, a las cinco y media de la madrugada ya circulaban por la avenida de Andalucía sin ningún tipo de incidentes los primeros autobuses de Tussam de las cocheras de la carretera de Málaga para incorporarse a sus líneas media hora más tarde. Esta vez la huelga, respaldada por un tercio de la plantilla y convocada para todo el día de ayer, transcurrió sin ataque alguno ni pinchazos contra la flota y con un estricto cumplimiento de los servicios mínimos fijados por la Junta: 96 autobuses en hora punta y 38 vehículos el resto del día, uno por línea. Todo lo contrario de lo que sucedió en los paros de mayo de 2007, cuando hasta 212 autobuses sufrieron destrozos en lunas y/o ruedas. El comité de empresa parecía especialmente interesado en rebajar la tensión con la dirección de Tussam y en ganarse a una ciudadanía afectada por la falta de autobuses, un problema que será más grave aún si se cumple la amenaza de huelga prevista para toda la semana de Feria.

Tres furgonetas de Policía Nacional y ocho agentes antidisturbios vigilaban a los trabajadores y representantes sindicales (entorno a 150 personas) concentrados pacíficamente. El color al ambiente lo ponían decenas de banderas sindicales a ambos lados de las vallas exteriores. En la primera hora de la protesta sólo se veían ondeando las verdes de la ASC (Asociación Sindical de Conductores) y las rojinegras de CGT, los sindicatos convocantes de los paros. CCOO colocó luego las suyas blanquirrojas y UGT una. El presidente del comité de empresa, Antonio Núñez (ASC), era el único que se movía de un lado a otro cotejando los datos de los servicios mínimos. Mientras los concentrados se mantenían fuera de la oficinas de Tussam, en el interior de la empresa todo el equipo directivo aguardaba en pleno desde las cinco de la mañana por si se producía algún imprevisto en el servicio. Se percibía una cierta tensión entre las partes en conflicto.

En vista de la situación, el gerente, Carlos Arizaga, invitó a un café a los periodistas que se congregaban en la puerta y se congratuló de la normalidad absoluta de los servicios mínimos. Sobre las 9:00, la concentración de trabajadores había menguado considerablemente, pero se mantenía para visualizar la existencia de un conflicto ante los ciudadanos.

La huelga no afectó a las líneas metropolitanas ni a las de los barrios más periféricos como Torreblanca y Parque Alcosa, algunos de cuyos conductores lanzaban sonoras pitadas al pasar por delante de Tussam para saludar a los huelguistas. Con los paros de ayer, el comité de empresa pretende presionar para que la dirección perdone a los ocho empleados denunciados por los incidentes de 2007 porque teme que se produzcan despidos. Hubo otras sanciones por estos hechos: la empresa sancionó a decenas de trabajadores más, sobre todo, por incumplir ese día servicios mínimos o por desobedecer a un superior.

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