El alcalde paralizó el edificio de Moneo en 1999 por estimar que no era prioritario

  • El gobierno municipal arguye que el plan del PP costaba dinero y éste, al contrario, dará ingresos

En el momento de su paralización, el gran edificio diseñado por el arquitecto Rafael Moneo para albergar los servicios municipales no era "una prioridad" para la ciudad. Ocho años después, parece que las prioridades son otras. La decisión de bloquear uno de los proyectos estrella de la ex alcaldesa Soledad Becerril fue una de las primeras que tomó Alfredo Sánchez Monteseirín nada más llegar al sillón de la Alcaldía en el año 1999 tras su pacto con el Partido Andalucista.

El 27 de julio de ese año, el equipo de gobierno formado por el PSOE y el PA anunció la presentación de una moción urgente para la paralización de un proyecto con el que Soledad Becerril pretendía centralizar en una sola sede los servicios administrativos del Ayuntamiento. En ese momento, el nuevo alcalde de la ciudad planteaba que "gastar 5.000 millones (de las antiguas pesetas) en este edificio no entra en los cálculos de la política de los socialistas" y mantenía que la prioridad era "trasladar esta inversión a los barrios de la ciudad más necesitado de mejoras".

Sin embargo, la por entonces portavoz del PP, Carmen Diz, rebatió que esa decisión tenía más un carácter político que económico y recordó que la Consejería de Economía y Hacienda de la Junta autorizó el préstamo de 36 millones de euros necesario para construir el edificio y que el Ayuntamiento ya tenía previsto sufragar el crédito con la venta de algunos edificios municipales como los de la calle Pajaritos, Almansa o San Jacinto. Por ello, explicó que estas operaciones financieras pretendía que la ciudad "no viese mermadas sus inversiones en los barrios". Dos días antes, el alcalde había asegurado que "los sevillanos entienden que hay otras inversiones prioritarias".

El alcalde mantiene ahora que nunca se opuso al proyecto de Rafael Moneo en sí mismo, sino al esfuerzo económico que suponía para el Ayuntamiento. De hecho, Sánchez Monteseirín asegura que existe una gran diferencia entre la coyuntura del año 1999 y la actual, puesto que la actuación impulsada por Soledad Becerril representaba un importante gasto para el Ayuntamiento, mientras que la que se plantea ahora significa todo lo contrario: la obtención de nuevos ingresos que se podrían destinar a solventar la situación financiera de Tussam. Ante estas expectativas, el alcalde planteó al vicepresidente de la AIE, Fernando Martínez Salcedo, que articulara la forma en la que se puede desarrollar la construcción del nuevo edificio junto al Prado de San Sebastián.

Esa sala tendrá que buscarse otro sitio por el momento, porque el Ayuntamiento ya se ha puesto en contacto con el equipo de Rafael Moneo para comunicarle su intención de recuperar el proyecto de hace ocho años y explicarle los cambios que necesita el diseño original para que en lugar de las dependencias del Ayuntamiento, el nuevo edificio esté más centrado en el uso terciario y albergue oficinas y un hotel, además del aparcamiento de 800 plazas que se planteaba en la primera idea para este espacio.

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