La participación en Halloween supone un gasto de unos 30 euros

  • Las tiendas de disfraces afirman que la inversión en artículos de miedo se ha moderado por la crisis económica

Las tiendas de disfraces de Sevilla estaban ayer repletas de clientes para comprar alguno de esos objetos terroríficos de Halloween que se ven por estas fechas, una costumbre que se supone llegó a estas tierras hace una década de la mano de los estudiantes americanos afincados en la capital. Con todo, la implantación de esta fiesta aquí aún está a un abismo del éxito que tiene en la cultura anglosajona.

Como era de esperar, la crisis económica también se ha notado en las ventas de este tipo de artículos de miedo, en el sentido de que el gasto de los jóvenes y las familias es más moderado que en años anteriores. Según los responsables de varios comercios de negocios de disfraces consultados, a 30 euros asciende la cantidad media que invierte cada cliente en sus establecimientos, muy por debajo de los más de 200 euros que llegan a gastarse las discotecas y salas de fiestas que convocan a la diversión nocturna, asegura Diego Pichardo, encargado de la papelería del mismo nombre.

La excepción a esta tendencia la protagonizaron ayer en este mismo local dos treintañeros que pagaron 98 euros por dos disfraces con sus respectivos complementos.

En porcentajes, según Pichardo, las ventas de Halloween representan un 5% del total de las que se registran en un año, lo que supone que, hoy por hoy, muy pocos de los ingresos totales de estas tiendas proceden de la citada celebración. Aún así la fiesta gana cada año más adeptos entre colegios, discotecas, guarderías y familias que imitan la costumbre de decorar la casa con arañas, calabazas y objetos típicos. "El gasto ha bajado y este año se nota que todo el mundo tenemos problemas de bolsillo, pero la fiesta se ve que va a más", sostiene Pichardo, al mismo tiempo que una cola de público bloqueaba la puerta de su tienda sobre las cuatro de la tarde.

Los colmillos de drácula, los líquidos que imitan la sangre, las capas negras y los maquillajes para blanquear la cara fueron algunos de los artículos más demandados ayer. Se trata, pues, de complementos de disfraz a los que los compradores se han abonado este año porque, aparte de ser más asequibles al bolsillo, sirven para aprovechar y sacarle partido a un disfraz anterior sin necesidad de realizar una gran inversión.

En vista de la previsión de ganancias menores, los comerciantes han reaccionado poniendo una gran variedad de precios en función de la calidad de los artículos. Por ejemplo, ayer podían verse capas negras de seres malignos desde los 12 euros, caretas de terror a 3 euros y extremidades de todas clases ensangrentadas de 6 a 15 euros. Los botes de sangre falsa no suelen rebasar el euro y medio. Para los que se quieran gastar un buen sueldo en temblar, los establecimientos ofrecen toda clase de insectos repulsivos y roedores de tamaño gigante que salen prácticamente por 30 euros, o bien cabezas ensangrentadas de mostruos, lápidas de tumbas y hasta momias a tamaño natural a precio imposible para los afectados por la crisis: 76 euros.

En las tiendas radicadas en los polígonos industriales de la zona de Su Eminencia, tales como Deisy, el gasto medio en Halloween baja a la mitad (15 euros) debido a que los precios son de fábrica y, por tanto, más baratos, relata su encargado, quien asegura que las ventas se han reducido en su caso a la mitad exactamente. En la cornisa del Aljarafe, en Mairena, el gasto medio también ronda los 30 euros, según José Antonio, encargado de la tienda de disfraces Arte Andaluz, de reciente creación.

Hasta el momento, la celebración de Halloween se nota, de forma bastante discreta, en Sevilla en la decoración de las tiendas de disfraces, jugueterías y grandes establecimientos comerciales, en los colegios, en Isla Mágica y en las fiestas de discotecas convocadas para la noche del 31.

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