Los invisibles

"La peluquería me dio lo mejor que tengo: mi mujer, los hijos, la literatura"

  • Infancia en un pueblo de Jaén, quinta generación de peluqueroo, oficio que ejerce en Rochelambert y San Lorenzo. Su Torreperogil natal y sus clientas son sus principales fuentes de inspiración literaria.

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SU vida es como el yelmo de Mambrino: una bacía de barbero llena de literatura. Juan Carlos Pérez (Torreperogil, Jaén, 1962) es peluquero de señoras y se ha presentado a más de trescientos certámenes literarios. Ganó medio centenar.

-¿La última que ha escrito?

-La novela Noche de Ramblas. Historia que transcurre en Barcelona y que me contó Carmen Ribé, una clienta cuyos padres regentaban el Gran Café Catalán.

-¿Cuándo transcurre?

-En los primeros años 30. Los protagonistas vienen a Sevilla de luna de miel y fabulo un encuentro del novio con Luis Cernuda.

-¿De qué se nutre su literatura?

-De lo que me cuentan mis clientas y de mi pueblo. Mi literatura está empapada de mi infancia en Torreperogil.

-Pero su universo era la peluquería...

-Vengo de una tradición familiar de barberos que empieza mi tatarabuelo. Mi padre rompió el molde con la peluquería de señoras.

-¿Quién le despierta la vocación por escribir?

-La influencia de Bécquer y después mi profesor de Literatura en el instituto Martínez Montañés, José María Vaz de Soto.

-¿Es literario su oficio?

-En la peluquería conocí a mi mujer. Su padre era cliente de mi padre. Lo mejor que tengo me lo ha dado la peluquería: mi mujer, mis hijos, la literatura.

-¿De qué premios está más safisfecho?

-Del certamen literario Álvarez Tendero, de Arjona, con Eslava Galán en el jurado. Es con el que más dinero obtuve, 3.000 euros, y me abrió muchas puertas. También he ganado dos de los premios de novela corta de más prestigio en España, el Felipe Trigo de Villanueva de la Serena y el Encina de Plata de Navalmoral de la Mata. He recorrido España entera con los certámenes literarios.

-¿El que menos dinero le dio?

-Uno que gané en Madrid. Me dieron catorce kilos de callos madrileños.

-¿Para qué utiliza más las tijeras, para cortar el cabello o para sus textos?

-Para los libros. Hoy día la única censura que existe es la autoexigencia. Es muy doloroso.

-¿Por qué dejaron el pueblo?

-Mi padre había hecho la mili en Sevilla, le asfixiaban las circunstancias políticas y sociales. El alcalde de mi pueblo no descansó hasta que no echó al párroco. Por eso yo hice la primera comunión en Granada, donde mandaron al padre Callejo. Yo de niño fui monaguillo. Habría sido cura si hubieran podido casarse. La peluquería es como un confesionario. Las clientas me cuentan cosas que no comparto ni con mi esposa.

-¿Qué tienen en común la peluquería y la literatura?

-Que las dos son artes creativas y están siendo terriblemente azotadas por la crisis. He visto desaparecer peluquerías y más que van a cerrar con la subida del IVA del 8 al 21 por ciento. Se diferencian en que un peinado tiene fecha de caducidad y una obra literaria, si llega al lector, puede ser eterna.

-Le han dado el Nobel a un chino.

-Mi Nobel favorito es García Márquez. Lo homenajeé en un relato llamando a un personaje Márquez García, También me gustan García Lorca, Cernuda, García Montero, Vargas Llosa, Cela. He descubierto a Ángeles Caso.

-En la calle Cardenal Spínola, junto a San Lorenzo, se respira ambiente cofrade. ¿Lo refleja?

-Mi Semana Santa es más castellana que sevillana. De Antonio Machado, que dedicó un poema a mi pueblo cuando está en Úbeda.

-¿Qué es lo más osado que ha hecho como escritor?

-Me presenté dos veces al Nadal.

-¿Qué ha cambiado más, la peluquería o la literatura?

-Las modas en peluquería se repiten, está todo inventado. La literatura siempre se basa en lo mismo: la vida, la muerte, el amor.

-¿Habrá sexta generación?

-Yo creo que conmigo va a morir la tradición familiar.

-¿Ha llegado la crisis a los concursos literarios?

-Algunos han desaparecido, otros han bajado la dotación y abundan los que sospechosamente quedan declarados desiertos.

-¿El último al que se presentó?

-El Mazzantini, un certamen taurino de Vitoria.

-¿El último que ganó?

-El 32 certamen Villa de Montefrío, en Granada. Se presentaron más de 400 obras. Un homenaje a los maestros de la República.

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