"El peor momento fue el de la tortura. No se lo deseo ni a mi peor enemigo"

A Javier Villanueva se le ha quedado un acento extraño tras pasar ocho años en Bolivia, los últimos cuatro acusado de asesinato y sin poder salir del país. Mezcla el habla sevillana con palabras latinas. Por ejemplo, dice que el multitudinario recibimiento le ha dejado shockeado y a veces suelta el "este..." clásico de los iberoamericanos cuando piensan qué decir entre frase y frase. Este periódico habló con él antes de montarse en el AVE y también tras su llegada a la estación de Santa Justa.

-¿Cómo está viviendo sus primeras horas en España?

-Muy bien, estoy mucho mejor, acabo de ver a mis abuelos. Estoy muy contento, sumamente contento.

-Una vez dijo que no se sentiría libre hasta que no estuviera en España. Ya está aquí. ¿Qué siente ahora?

-Ahora empiezo a sentirme libre realmente, aunque todavía estoy un poco shockeado por el recibimiento que he tenido.

-Entiendo que no esperaba tanta expectación.

-Qué va. Estoy impresionado con tantísima gente y tanta prensa. No sabía ni que existían tantos medios de comunicación. Me han llamado muchos medios, me están recibiendo muy bien. Es todo muy bonito.

-De todos los momentos que ha vivido en este proceso, dígame cuál fue el peor.

-La tortura. Sin duda alguna. Lo peor fue la tortura, es algo que no le deseo a nadie, ni a mi peor enemigo (Javier Villanueva confesó la autoría del crimen bajo torturas, según certificaron la Embajada española en Bolivia y Amnistía Internacional. Fue sometido a descargas eléctricas en los testículos e intentaron asfixiarle con bolsas de plástico en la cabeza).

-¿Peor que el año y medio largo que se pasó en la prisión aquella de Palmasola?

-Sí, peor.

-También habrá vivido algún momento bueno, ¿no? ¿Tiene algo positivo que sacar de su experiencia en Bolivia?

-La unión que hemos tenido, tanto con mi familia como con mi novia. Sin mi padre y sin Carola posiblemente no hubiera tenido la fortaleza necesaria para salir adelante. Es impagable lo que ha luchado mi padre para sacarme de allí. Y la relación con mi novia también ha sido fundamental porque me ha dado fuerzas.

-¿Qué planes de futuro tiene, ahora que está ya en Sevilla?

-Pues... Resulta que cada vez que hacemos un plan pasa algo y se tuerce. No sé. De momento lo que quiero es pasear por Sevilla, enseñarle a Carola mi ciudad y descansar. Luego ya veremos si sale algo.

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