La piedad según los barrios

  • Ayer se celebraron en Sevilla 15 procesiones eucarísticas · Desde la majestuosidad y el señorío de la Magdalena a la populosidad del Corpus Chico de Triana · En los conventos se vivieron los rezos más íntimos

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El Santísimo también va por barrios. Hasta 15 procesiones eucarísticas se celebraron ayer domingo en Sevilla coincidiendo con la festividad del Corpus Christi. Desde la populosidad de Triana al señorío de la Magdalena, pasando por la novedad de San Vicente, la cada vez más arraigada procesión en San Isidoro o la increíble belleza íntima de los actos celebrados en los conventos de San Clemente, Santa Paula y San Leandro. Jesús Sacramentado llegó a todos los lugares de la ciudad. San José Obrero, Nervión, San Bartolomé, El Tiro de Línea, Rochelambert, Los Bermejales, Pío XII o la Barzola. Piedad popular desparramada por calles con olor a juncia y a romero.

La mañana empezó pronto en San Vicente. Las Siete Palabras organizaba un Corpus extraordinario para conmemorar los cinco siglos de la hermandad sacramental fundada en 1511 por Teresa Enríquez, que cuenta con una plaza a la espalda de la parroquia. Tres pasos llevó la comitiva. Un Niño Jesús, una Inmaculada de San Antonio de Padua y la custodia sobre el paso del Nazareno de la Misericordia.

En la vecina collación de la Magdalena, el Corpus es como un regreso al pasado. Todo tiene su justa medida. De principio a fin, la procesión es un verdadero tesoro que la hermandad sacramental y la parroquia han sabido salvaguardar en el tiempo. Primero la Hermandad de la Quinta Angustia y el Dulce Nombre de Jesús. Bellísima imagen antecedida por decenas de niños (y algunas niñas). "Un poquito de seriedad. Esto es algo muy serio", les espetaba el diputado de tramo a los revoltosos chiquillos. El Niño iba ayer vestido con una túnica confeccionada con un capote de paseo del mítico torero Carlos Arruza.

Todo está cuidado en esta procesión. Desde el impecable aguador trajeado a los chaqués del cortejo, incluidos los capataces de la custodia, con Antonio Santiago al frente. Todo el recorrido está jalonado con altares eucarísticos. Un año más, insuperable el de la casa de Bellver en el Museo. El alcalde, Juan Ignacio Zoido, esperó a la procesión en la calle San Eloy. Luego se desplazó al Corpus Chico de Triana. En la Plaza del Museo, entre los cuadros del mercado de artistas, se vivieron algunos de los momentos más destacados. La entrada, y la lluvia de pétalos al santísimo en el altar mayor pusieron el colofón a la procesión de Corpus más señorial de todas.

Lejos del bullicio de las calles, las bandas de música, los cirios rojos y las miradas curiosas de los turistas, hay otras procesiones de Corpus que se celebran en la intimidad de los claustros de los conventos. Así ocurrió en San Clemente, Santa Paula y San Leandro, donde las religiosas montan altares y crean dibujos con flores para las procesiones eucarísticas. Las monjas forman tras la custodia que porta el sacerdote, y tras ellas los fieles. Sólo hay cantos y rezos. Nada es accesorio. En San Leandro, las novicias africanas cerraron la procesión con una danza ante el Santísimo. Así es la festividad del Corpus y la piedad popular de los sevillanos.

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