El pirómano de Las Naciones alega que actuó "como un sonámbulo"

  • Rafael 'el Francés' asegura en el juicio que sólo quiso dar un "escarmiento" a los vecinos y no matarlos

Un hombre que se enfrenta a 296 años de cárcel por intentar volar con bombonas de butano su bloque de viviendas en Las Naciones declaró ayer que actuó "como un sonámbulo" y que no deseaba matar a nadie, sino sólo "dar un escarmiento" a los vecinos después de varios años de desavenencias. En el juicio que comenzó ayer en la Audiencia de Sevilla, el acusado Rafael P. P., de 71 años y conocido como el Francés, reconoció que repartió bombonas, disolvente y gasóleo por el cuarto de contadores y varios rellanos, pero al final "tuvo miedo" y sólo prendió los colocados en su propia vivienda.

Además, aseguró que a continuación acudió a entregarse a una comisaría, para lo cual salió de su casa con 150 euros, dos mudas, su perrita y las cenizas de su esposa. Rafael P. P., acusado de 19 asesinatos en grado de tentativa, admitió que colocó hasta nueve artefactos incendiarios repartidos por varios pisos de su bloque en la barriada de Las Naciones, pero añadió que no llegó a prender los situados en la puerta de tres vecinos y en el ascensor. Repartió los artefactos "a lo loco", dijo, en un acto que justificó porque quería que los vecinos "recibieran un escarmiento" y "tuvieran un recuerdo de mí" después de varios años de denuncias por los gastos comunes.

El interrogatorio se desarrolló con gran dificultad debido a la profunda sordera que sufre el acusado y sus signos de alteración mental, si bien la Fiscalía sólo le reconoce una eximente incompleta de la responsabilidad derivada de su trastorno paranoide de la personalidad. "Llevo cuatro años en la cárcel y he estado más tranquilo que en mi casa", dijo el acusado respecto a sus dificultades de convivencia, de las que culpó a los vecinos, ya que previamente trabajó 41 años en Francia y nunca tuvo ningún problema. Rafael P. P. aseguró que "quien tiene la culpa de todo" es el administrador del bloque", que presentó una denuncia contra él. "Yo pensaba que con esa denuncia me echarían de casa", explicó el acusado.

El Francés expuso a los jueces que actuó "como un sonámbulo" y que no tenía intención de matar a nadie, y además argumentó que cuando provocó el incendio, el 17 de julio de 2009, los vecinos estaban de vacaciones y sólo quedaban "cuatro vejestorios" en sus domicilios. Preguntado por el fiscal por qué provocó la deflagración de madrugada, reconoció que lo hizo para que no lo viera nadie". También rechazó los 238.950 euros que le reclaman por los daños materiales en el bloque,ya que los desperfectos no valen "ni 30.000 duros". El acusado declaró que tenía guardados en su casa 21 millones de pesetas y que los vecinos le han denunciado "por envidia, porque allí había mucha miseria y la gente cobraba la mitad de la pensión". Varios vecinos del bloque en el que ocurrieron los hechos se concentraron en las puertas de los juzgados en protesta porque el fiscal sólo pida nueve años y medio de prisión para el Francés. La acusación particular, en cambio, solicita 296 años.

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