Un policía aborda a una mujer para que la lleve a un atraco

  • La medida se adoptó al no haber coches camuflados disponibles

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Un policía nacional abordó a una ciudadana para que la llevara en su vehículo particular a un atraco que se estaba cometiendo con armas de fuego, al no disponer en ese momento la Policía de coches camuflados. Los hechos ocurrieron el pasado día 22 de noviembre y el atraco en cuestión es el de la sucursal del Banco de Santander en la calle Afán de Ribera, en el Cerro del Águila, en el que fue secuestrado el director a la puerta de su casa a punta de pistola.

La Policía Nacional recibió el aviso sobre las siete y cuarto de la mañana. En un primer momento se alertó de que los atracadores portaban armas de fuego e incluso podían llevar granadas de mano, por lo que numerosos patrulleros de la Policía acudieron al lugar de los hechos. El protocolo para estos casos establece que no se utilicen los vehículos con los distintivos oficiales, o al menos que éstos no puedan ser visibles para los atracadores, a fin de evitar un posible intercambio de disparos o que los delincuentes se hagan fuertes tratando de secuestrar a algún rehén.

Como todos los vehículos que se acercaron al Cerro eran oficiales, los policías que intervenían solicitaron vehículos camuflados. El problema fue que acababa de terminar el turno de la noche y en ese momento no había coches sin indicativos para poder enviar al lugar del atraco. Además, la unidad que se estaba encargando del asunto, la sección de Atención al Ciudadano de la Brigada de Seguridad Ciudadana, no dispone de vehículos camuflados porque éstos están asignados a otro grupo.

Así, los policías tuvieron que estar un rato acercándose a la sucursal y ocultándose para no ser vistos por los delincuentes en sus maniobras de aproximación y observación. En ese momento se desconocía si los atracadores continuaban armados dentro del local. Tras varios minutos escondiéndose tras árboles y demás elementos del mobiliario urbano para tratar de ver algo, uno de los agentes pidió permiso a una conductora para subirse en su coche y acercarse más a la sucursal. La mujer se dirigía a su trabajo y tenía que pasar obligatoriamente por la puerta del banco. Sin embargo, el policía vestía de uniforme, lo que podía haberlo hecho reconocible en el caso de que los atracadores permanecieran dentro del banco.

Afortunadamente, los atracadores ya se habían marchado de la entidad bancaria, como pudo comprobar el agente desde el vehículo de la mujer. Instantes después, desde la sala del 091 se comunicó a los distintos agentes que participaban en este servicio que ya se podían acercar al banco, en el que se encontraba únicamente el director, que había sido secuestrado al salir de su casa y obligado a ir al banco en su coche junto a tres encapuchados que iban armados con pistolas.

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