Dos policías locales salvan a un niño que se asfixiaba con una cuerda

  • El menor, de origen rumano y de 4 años, pedía auxilio desde una ventana El padre fue detenido por dejar solo al pequeño

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Dos policías locales salvaron el jueves la vida de un niño de cuatro años que se estaba asfixiando con la cuerda de una persiana. El menor se encontraba solo en su casa y tenía la cuerda enrollada en el cuello, sin que se pudiera mover y con dificultad para respirar. Los agentes fueron requeridos a las ocho de la tarde del jueves por el servicio de emergencias 112, que recibió varias llamadas de vecinos alertando de lo que ocurría en un piso de la calle Playa de Estepona, en la barriada del Cerezo.

El menor, de nacionalidad rumana, pedía auxilio desde una de las ventanas del bloque. Al llegar al lugar de los hechos, los policías vieron al niño, que asomaba gran parte del cuerpo por la ventana. Los agentes entraron en el bloque y subieron al domicilio. Tras varios intentos de entrar en la casa desde las viviendas colindantes, los agentes optaron por derribar la puerta a patadas para salvar la vida del niño, según informaron ayer fuentes municipales.

Una vez dentro del piso, los policías lograron liberar al pequeño y llamaron al servicio de emergencias sanitarias del 061 para que lo atendiera y lo trasladara al Hospital Virgen Macarena. Después de casi una hora intentándolo, los agentes localizaron al padre del niño, también rumano y de 28 años. Los policías le pidieron explicaciones sobre lo ocurrido y por el hecho de que el menor se encontrara solo en la vivienda, a lo que el padre respondió que sólo se había ausentado cinco minutos.

Esta respuesta, obviamente, era falsa porque los agentes llevaban una hora en la vivienda, mientras que los vecinos aseguraron a los agentes que el niño llevaba solo al menos otra hora. Además, explicaron que ese menor se encontraba solo habitualmente y estaba sin escolarizar, además de encontrarse en unas condiciones lamentables, según el Ayuntamiento. La madre del pequeño llevaba un mes sin aparecer por casa. Según el padre, trabajaba en Bornos (Cádiz) y sólo venía a Sevilla cada quince días.

Por ello, los policías detuvieron al padre del niño, al considerar que su conducta podría constituir presuntamente un delito de abandono de menores. El hombre, que no tiene antecedentes delictivos, fue trasladado a las dependencias policiales y pasó la noche en el calabozo, mientras que el niño fue entregado, tras su valoración médica, a la Policía Autonómica, cuerpo competente en materia de menores. Los agentes que rescataron al menor pertenecen al distrito Macarena de la Policía Local.

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