Cuando los políticos se tenían respeto

  • Zoido accedió a cumplir el deseo de Manuel del Valle (PSOE) de celebrar en el Ayuntamiento los 30 años de su Corporación Los dos lograron la Alcaldía con mayoría absoluta

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La Corporación municipal que que aprobó el PGOU de 1987, que rompió moldes organizando los inéditos conciertos de música para los jóvenes de Cita en Sevilla y que eligó cerrar las obras del Metro para dar prioridad a la Expo se reencontró ayer en la misma Casa Grande. Como en 1983, volvieron a posar para los fotógrafos en las escalinatas.

A petición del ex alcalde socialista Manuel del Valle, la mayor parte de los 31 concejales de su mandato acudieron al Ayuntamiento para rememorar el 30 aniversario de la segunda Corporación municipal (1983-1987) y ser recibidos por el alcalde Juan Ignacio Zoido, quien gustosamente aceptó la propuesta. No se invitó a la oposición al considerarse una visita privada no oficial, lo que causó malestar en el PSOE municipal.

Hubo nueve ausencias; tres de ellas por la pérdida de Pedro Albert Lasierra y Andrés Torrico Torrico, ambos ligados al partido de AP, y Ana Antúnez García, del PSOE, de las tres únicas mujeres de aquel Ayuntamiento. Las otras dos que no quisieron faltar a la cita fueron las incombustibles María Dolores Meléndez Martínez-Agulló (PP) y María Rodríguez Gil (PSOE). Ambas repitieron en corporaciones posteriores.

Los ex concejales que iban llegando se fundían en abrazos efusivos y se emocionaban recordando anécdotas. Ya en la monumental Sala Capitular donde antaño eran los plenos, Zoido los obsequió con un libro sobre la historia del edificio y sus obras, y con una Medalla de Sevilla.

Hubo momento para la nostalgia y para la crítica con la situación actual política y social. "Han pasado treinta años. La política se ha tornado irreconocible", comenzó Del Valle, lamentando las formas y los ataques agrios que hoy se dedican los políticos, a diferencia del trato que entonces tenían los concejales de distintos partidos porque "se ejercía el derecho a la discrepancia y también a la amistad". Ve preocupante "el desapego de los ciudadanos hacia la política" por la "gran responsabilidad con la sociedad que nos otorgó el inmenso honor de representarla". Tuvo palabras de apoyo para Javier Arenas ("todos somos Javier Arenas") y condenó "el acoso incluso criminal" al que se le está sometiendo", en referencia a la carta anónima con una bala e insultos. "El único acoso a un político puede venir de la justicia y las urnas", dijo.

"Hace 30 años éramos adversarios políticos pero amigos; ahora se es adversario político y enemigo en lo personal. Hay que volver a recuperar lo humano y lo personal en la actividad política", declaró a este periódico. Ese lamento fue unánime entre los presentes. Incluso el alcalde Zoido zanjó su discurso con un "tenemos que seguir aprendiendo de aquella época".

Néstor Serrano Beteta (PSOE), 68 años, incidió en la necesidad de recuperar el diálogo y el respeto que se tenían los políticos antes y en acabar con los profesionales de la política que nacen de las juventudes del partido. En su época "nadie venía a hacer profesión de la política" al tener otra profesión de la que procedían. Había varios catedráticos, recuerda Juan Antonio Cámpora, de 83, secretario de aquella Corporación. "Los enfrentamientos eran más ideológicos y teóricos, pero muy pocos ataques personales, y acabada la discusión se iban a tomar café e incluso juntos a la Feria", relata Bernardo Bueno (PSOE) y asiente Javier Queraltó (IU). "Hubo enfrentamientos muy duros, pero nunca en la forma", agregan los socialistas Guillermo Gutiérrez y Jesús María Lagier y Fernando Villamil (IU). Villamil, de los duros, cuenta que había tan buen ambiente que él por su grupo y los otros dos portavoces (Arenas y Gutiérrez) viajaron hasta su casa de Asturias para comer fabada juntos.

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