Una porción de la UE en la Cartuja

  • El Instituto de Prospectiva Tecnológica es el único centro de la Comisión Europea situado en España

La mayor concentración de extranjeros de diferentes nacionalidades por metro cuadrado de Sevilla se ubica en las instalaciones del Instituto de Prospectiva Tecnológica (IPTS por la abreviatura de su nombre en inglés: Institute for Prospective Technological Studies), según apunta Vincenzo Cardarelli, coordinador del programa científico. Esto se debe a que la plantilla de dicho instituto, dependiente del Centro Común de Investigación de la Comisión Europea, está integrada por 180 expertos procedentes de Italia, Francia, Grecia, Alemania, Portugal y un etcétera que alcanza la suma de 20 estados diferentes.

El IPTS es el más joven de los siete institutos de investigación dependientes de la Comisión Europea (CE) y el único de ellos situado en España. Nació en 1994 pero comenzó a funcionar alrededor de 1996. La decisión, tomada desde Bruselas, de convertir Sevilla en la sede de este organismo se ciñe al cumplimiento de la tendencia, "cada vez más acelerada", explica Cardarelli, de deslocalizar las instituciones dependientes de la UE y establecerlas en los estados miembros de la periferia. De este modo, el resto de los centros vinculados a la CE se reparten entre Bélgica, Italia, Alemania y los Países Bajos.

La ubicación no es la diferencia más notable que existe entre el IPTS y los otros seis institutos. Las distancias más amplias establecidas entre ellos se relacionan con sus líneas de investigación. Todos los centros de estudio dependientes de la CE desarrollan su trabajo en laboratorios mientras que el Instituto de Prospectiva Tecnológica es el único que destina sus análisis al ámbito tecnoeconómico, abordando cuestiones y desafíos relacionados con I+D y el resto de los sectores que trata, teniendo en cuenta, para ello, sus implicaciones en los terrenos social y económico.

La labor de la Unión Europea se divide en dos niveles: por un lado, proponer nuevas políticas y, por otro lado, ejecutarlas gestionando programas de apoyo a actuaciones como, por ejemplo, la I+D. El Centro Común de Investigación de la Comisión Europea colabora en ello impulsando el desarrollo de políticas para la UE y fomentando, a la vez, el crecimiento económico de la comunidad. Dicho centro elabora estudios para ayudar a que la toma de decisiones políticas de la UE esté fundamentada en una información lo más fiable posible. Es en esta fase en la que entra en juego el IPTS.

Su cometido es estudiar las políticas más efectivas para potenciar una mejor inversión en I+D. Esto lo logran llevando a cabo una recopilación de datos sobre las compañías europeas y las de los países competidores con el fin de realizar un seguimiento de las inversiones de entidades privadas y conseguir que la UE adapte sus políticas a esa realidad.

El Instituto de Prospectiva Tecnológica acomete esa tarea tratando de anticiparse a los desafíos y teniendo en cuenta el impacto cruzado de las diferentes variables relevantes de cara al futuro europeo. Para ello, ponen en práctica un sistema de trabajo en red y actúan en cuatro áreas del saber diferentes: sociedad de la información, competitividad y sostenibilidad; política agraria comunitaria y ciencias de la vida y política de investigación e innovación comunitaria.

La relación de este instituto con el resto de los organismos de la ciudad es, según aclara Vicenzo Cardarelli, "de buena vecindad" aunque con algunos de ellos su trato es más cercano. Éste es el caso de la Junta de Andalucía, con la que colaboran en ciertas ocasiones, y el de la Universidad Pablo de Olavide, junto a la que ha realizado un estudio pionero acerca del desarrollo de las tecnologías de la información y la comunicación en Andalucía y su contribución al crecimiento económico regional entre 1995 y 2004. En él se desvela que es fundamental identificar los factores que determinan la adopción de las TIC para evaluar cómo las políticas regionales pueden reducir las barreras que dificultan la adopción de estas tecnologías.

Los estudios del IPTS tienen una duración variable que, normalmente, oscila entre los seis meses y los dos años. Su idioma de trabajo es el inglés y sus investigaciones pueden ser consultadas a través de la página del instituto de forma gratuita.

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