Cinco años de prisión por apuñalar a un amigo con una botella rota

  • El acusado llegó a pinchas hasta dos veces en el costado a la víctima durante una discusión tras ingerir "copioso alcohol" en la Feria de Abril.

La Audiencia de Sevilla ha condenado a cinco años de cárcel a un joven de 21 años que, tras ingerir "copioso alcohol" en la Feria de Abril de Sevilla apuñaló dos veces en el costado con una botella rota a un amigo. 

La sentencia de la Sección Cuarta dice que el acusado Mario G.H. y su hasta entonces amigo Juan José S.R., de 27 años, se encontraban embriagados, por el copioso alcohol ingerido tras pasar la noche en la Feria de Sevilla. 

Por ello, sobre las 8 horas del 25 de abril del 2010, en la calle Salmedina de Sevilla se produjo una discusión entre ambos, seguida de pelea, en la que el procesado empuñó una botella de cristal que previamente había roto y, con ánimo de acabar con la vida de Juan José, "se la clavó dos veces con gran fuerza en el pecho y en la axila izquierda". 

Ello le produjo sendas heridas de las que de inmediato brotó una profusa hemorragia, por lo que el acusado se dio a la fuga y se refugió en casa de un pariente, donde se despojó de la ropa ensangrentada que llevaba. 

Entretanto, amigos comunes que habían presenciado lo sucedido trasladaron al herido al hospital Virgen del Rocío, donde llegó en estado de choque hipovolémico y tuvo de ser sometido "con la máxima urgencia a una delicada intervención quirúrgica", "sin la cual hubiera fallecido irremisiblemente". 

Como consecuencia, el agredido sufrió una herida incisa en el hemitórax anterior izquierdo de ocho centímetros de diámetro, que penetró en cavidad torácica provocando neumotórax, y otra herida incisa en la axila izquierda de ocho a diez centímetros de diámetro, que seccionó el paquete nervioso y la arteria y vena axilares, provocando un sangrado masivo. 

La víctima necesitó transfusión de siete unidades de sangre, intubación y drenaje aspirativo por unas lesiones de las que tardó en curar 150 días, cuatro de ellos hospitalizado, por lo que la sentencia fija para él una indemnización de 33.962 euros. 

La sentencia considera demostrada la agresión porque es compatible con las pruebas disponibles, "pese a la epidemia de amnesia que afectó en juicio a los principales testigos del suceso, empezando por la propia víctima". 

Dicen los jueces que "el acusado pretende que las heridas se produjeron accidentalmente, al rodar ambos al suelo como resultado del empujón de un tercero, cayendo el acusado encima del lesionado, que era quien portaba en la mano la botella rota, que se clavó así en su cuerpo sin intervención de aquél". 

Esta versión "sencillamente, no puede ser verdad" porque ningún testigo citó a una tercera persona y además la herida en la axila "es en la práctica incompatible" con la versión de que ambos rodaron por el suelo, pues se trata de una zona "que queda protegida entre el brazo y el tórax en cualquier hipótesis normal de caída al suelo". 

Los jueces imponen al acusado cinco años de cárcel por un delito de homicidio en grado de tentativa, con la atenuante de embriaguez, y la prohibición de comunicar con el agredido por cualquier medio durante diez años. 

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