calle rioja

Una procesión fluvial entre puentes del 92

  • Devoción. La Virgen del Carmen de la capilla de Calatrava fue embarcada desde la Barqueta hasta la Pasarela, con música de los jóvenes de las Cigarreras y la banda del Sol

La Virgen del Carmen de Calatrava, en el momento de ser embarcada en la dársena del Guadalquivir. La Virgen del Carmen de Calatrava, en el momento de ser embarcada en la dársena del Guadalquivir.

La Virgen del Carmen de Calatrava, en el momento de ser embarcada en la dársena del Guadalquivir. / juan carlos muñoz

En las bodas de plata de la Expo, la Virgen del Carmen de Calatrava fue llevada en procesión fluvial entre dos de los puentes del 92, desde el de la Barqueta hasta el de la Pasarela de la Cartuja. Un recorrido muy simbólico que en la ida estuvo acompañado por la banda juvenil de las Cigarreras. "Lo dice la historia y lo canta todo el barrio", diría después en la emotiva salutación Francisco Miguel Alcaide Garrido. Y es verdad. Historia y barrio unidos como dos sumandos.

Los orígenes de la hermandad Santa Cruz del Rodeo, origen de esta devoción, se remontan a 1502, diez años después del Descubrimiento de América. Todavía no ha muerto Cristóbal Colón. Una tradición que une los dos 92: el histórico y el conmemorativo.

Los orígenes de la hermandad empiezan en 1502, a diez años del Descubrimiento

Marinera en tierra, como el poema de Rafael Alberti. Recibida con todos los honores de la marinería cuando fue embarcada en la dársena del Guadalquivir ante la devoción de los suyos y el asombro de los ajenos. Con un paño sobre el puente en el que se leía Carmen de Calatrava en las horas previas a su festividad.

Pedro Sánchez preside la junta de gobierno de una hermandad que encomendó a uno de sus miembros la salutación a la Virgen. Francisco Miguel Garrido es vecino del número 10 de la calle Calatrava, a dos pasos de esta capilla construida primero como ermita en 1646 que sufrió los estragos del terremoto de Lisboa. El orador, con palabras para los parados y los regufiados, empezó imaginando una visita de cofrades al taller de Cristóbal Ramos, el imaginero autor de la Virgen de las Aguas del Museo y de esta Virgen del Carmen. Alcaide recordó a su padre, que en el 36 se jugó el tipo para que "unos desalmados no la quemaran".

Todas estas calles van a dar al río, como afluentes de secano. Alcaide, que recordó el ruido de los cascos de la caballería de la Policía Armada y el muro de la vía férrea de su infancia y juventud, hizo un recorrido "de Lumbreras a San Clemente, de Tomillo (Estrellita Castro) a Santa Clara". Una Sevilla por la que pasearon Rafael Montesinos, Manolo Caracol o Antonio el Bailarín. Al final de la salutación, el cuerpo de clarines de la hermandad del Sol cerró la celebración.

"¡Viva la madre de Dios! ¡Viva la reina de Calatrava!". Los vivas procedían de Angelines Urías, historia viva de esta hermandad. Vive, historia y barrio, en la misma casa donde nació el 11 de enero de 1935. La casa a la que llegaron sus padres cuando se casaron en 1930 y en la que todavía solteros plantaron un níspero. Dos personas cayeron al río pero no pasó del susto.

El padre de Angelines fue militar en la guerra y después contable en el sector del seguro. Su nombre, Emilio Urías, es clave en la historia de la hermandad. Cuando la riada de 1961, el libro de la cofradía quedó muy diezmado. "Mi padre salvó lo que pudo y lo demás lo copió a mano". Angelines se casó, enviudó y regresó al barrio, a la plaza donde ya no está la Pila del Pato, pero sigue figurando en su memoria. Es la restauradora oficial. Pintó la Cruz del Rodeo, cuyo original está en la iglesia del Ómnium Sanctórum, también ilustró la imagen de la Virgen cuya veneración proclamó a los cuatro vientos. El domingo 23 de julio saldrá en procesión por las calles del barrio.

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