El protagonismo de mangas y volantes

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Está claro que, para la próxima Feria de Abril, las grandes variaciones de nuestro traje típico oscilarán entre las mangas y los volantes. Dos puntos donde los diseñadores han volcado su imaginación, dando cabida en sus propuestas a los gustos de cualquier cliente.

Así, la firma Sevillanía -con Charo Reina como invitada-, apostó por cortes ceñidos al cuerpo y llamativos colores: fucsias, amarillos, verdes... A partir de dicha base, el torso de la mujer se cubrió con formas más o menos amplias donde fue empleado un interesante abanico de tejidos, entre los encajes y las transparencias. Todo desde un poso tradicional olvidado al llegar el turno de Melisa Lozano, malagueña que traspasó los límites con ideas como la de la modelo Marisa Jara o la de la que fuera Miss Sevilla Lola Alcocer. A la primera le tocó aparentar haber aumentado cinco tallas, mínimo, con un vestido confeccionado con bolas de algodón de colores y, respecto a la segunda, fueron palomitas de maíz las que le hicieron perder sus curvas peligrosas. Atrevido, pero innecesario. Como punto muy destacable, gabardinas transparentes, pensando en los días de lluvia, sobrepuestas para proteger del agua tres de sus ideas.

Por la tarde se vivieron momentos más que satisfactorios como los de Pepe Jiménez, El Ajolí, que planteó blusas con mangas generosas en volantes, rematados en algún caso con madroños. Como complemento, una flor en el pelo. Sencillo e infalible. Cristo Báñez ofreció su mejor colección, inspirada en la aldea almonteña y con buenas combinaciones de tonos y motivos. Sus lunares con el mismo fondo estampado de cuadros marrones y blancos utilizado en algunas faldas llamaron la atención. Un conjunto muy femenino y muy sensual.

Mari Carmen Cruz volvió a lo clásico y la veterana Ángeles Espinar hizo soñar a través de sus mantones de manila con excelentes enrejados y flecos que, más que moverse, parecían flotar. En el caso de Loli Vera, la fuerza se consiguió con atrevidos escotes y, llegado el turno de Aurora Gaviño, su capacidad para mezclar tejidos volvió a cosechar el aplauso general. La sevillana es una maestra en la confección a base de pequeñas piezas con multitud de estampados y motivos diferentes. En el cierre, Sergio Vidal recreó un burdel donde algún que otro seno quedó al descubierto. Fuerte, aunque efectivo.

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