El proyecto de ampliación del tranvía no contempla la solución a las catenarias

  • El documento técnico será remitido al BOP sin incluir las exigencias anunciadas por IU · No obligará a dar solución técnica a las catenarias del centro, como indicó Emilio Carrillo

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El alto grado de definición del proyecto de ampliación del Metrocentro a Santa Justa es inversamente proporcional a la responsabilidad política de la actuación, que, como una patata caliente, sigue saltando de concejalía en concejalía sin que hasta la fecha ningún edil con responsabilidad de gobierno diga este proyecto es mío. Declaraciones contradictorias de capitulares, posiciones contrapuestas de los dos socios de gobierno...

Será hoy cuando el secretario general del Ayuntamiento firme el documento de ampliación del tranvía a Santa Justa para remitirlo a la Diputación de Sevilla, un trámite administrativo necesario previo a su publicación en el Boletín Oficial de la Provincia (BOP) que abre el periodo de exposición pública del documento durante un mes a la recogida de alegaciones. La ampliación del tranvía que se detalla en el proyecto obvia un compromiso del gobierno local: la solución técnica del material móvil para eliminar las catenarias del centro histórico. Tanto el alcalde como el delegado de Urbanismo, Emilio Carrillo, sostuvieron que la alternativa a las catenarias -baterías, volante de inercia y alimentación subterránea- se conocería este mes de abril, un avance técnico que se recogería en el pliego de condiciones del material móvil contratado para la ampliación a Santa Justa. El argumento que dio Monteseirín, el de que los trenes a batería necesitaban de un recorrido más largo -los 4,2 kilómetros hasta Santa Justa en lugar de los 1,4 de ahora- para poder recargar las pilas que sustituirían a las catenarias, no ha sido tenido en cuenta.

Esa promesa, según fuentes de la Agrupación de Interés Económico del Consistorio (AIE), que engloba a Tussam -empresa que licitará el proyecto-, ha quedado en la vía muerta sencillamente porque "todo el itinerario entre Prado y Santa Justa se hará con catenarias, no necesitamos alternativas técnicas a ellas". En este sentido, la eliminación del tendido eléctrico en el casco histórico "deberá enmarcarse" en el contrato del material móvil de alquiler de la primera fase del Metrocentro, que caduca en otoño y que, presumiblemente, se renovará a falta de una opción tecnológicamente viable al cableado aéreo. El alquiler de cada uno de los 5 trenes cuesta 37.500 euros al mes.

Además, la extensión del Metrocentro a Santa Justa llegará al BOP sin ninguna de las modificaciones anunciadas por el primer teniente de alcalde, Antonio Rodrigo Torrijos (IU), referidas a la eliminación de carriles de tráfico privado para potenciar los carriles bici y carriles bus, y la conversión de todo el itinerario en sentido único de circulación, entre otras exigencias.

Fuentes de la AIE sostienen que el proyecto técnico de ampliación presentado hace un mes "no se ha tocado", y que es el mismo que se exhibe en los paneles informativos de la exposición pública abierta el pasado lunes de feria en las oficinas del Metrocentro del Prado. Es más, hay tramos en San Francisco Javier donde la doble plataforma tranviaria compartirá la calzada con ocho carriles de tráfico -4 en cada sentido, de ellos dos para autobuses- , mientras que en Luis de Morales tendrá cuatro carriles -dos por sentido- y a su paso por la estación de San Bernardo cinco. Este diseño prevé carriles bici en aceras de 4,5 metros, como sucede en Carlos V.

Hasta la fecha, la escenificación de bloqueo al proyecto que realizó Torrijos hace tres semanas al impedir su aprobación en junta de gobierno ha quedado en una mera declaración de intenciones sin consecuencias inmediatas.

Sí ha motivado, en cambio, confusión entre ciudadanos y asociaciones, que actualmente creen alegar al proyecto cuando en realidad presentan sugerencias. El documento pasó dos veces por junta de gobierno y salió del órgano con el bloqueo de IU y sin fechas exactas de exposición en el BOP. Hay, en cambio, una exposición en el Prado donde las operarias recogen sugerencias, que no alegaciones, sin validez oficial.

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