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"No quería pasarme diez años en el camino de la podredumbre"

  • Juan García Camacho. Hace treinta años tuvo un accidente de tráfico. Un coche acabó con el tren, su oficio y su vida. Se reinventó y ha sido campeón de España de baloncesto en silla de ruedas, informático y delegado del alcalde Zoido.

Cambió la cabina del ferrocarril por una silla de ruedas. Juan García Camacho (Lora del Río, 1966) volvió a nacer hace treinta años. De los veinte concejales de Zoido, era el número 17.

-¿En qué trabajaba?

-Mi padre era ferroviario, los hijos entonces entrábamos en Renfe. Pertenecí a la 44 promoción de Ingenieros de Ferrocarriles. El primer año lo hice en Plaza de Armas. Nos decían los soldaditos azules. Carlos Herrera era de la promoción de mi hermano, que es jefe de estación en Santa Justa.

-Militar y ferroviario...

-Hasta que el ministro socialista García Valverde decidió que no querían militares en la empresa pública. Con los contactos y la formación, empecé a trabajar en una empresa ferroviaria.

-¿Condujo trenes?

-Cuando superé las cinco mil horas como ayudante, empecé de maquinista. De Madrid para abajo estuve en todos sitios: Córdoba, Valencia, Albacete, Manzanares, donde estaba destinado cuando tuve el accidente.

-¿Cómo fue?

-El 4 de septiembre de 1987. Nos salimos en una recta en un 127 de segunda mano. Estaba de vacaciones en Renfe, había estudiado un módulo de electricidad y fui co un amigo a hacer la instalación eléctrica de un quiosco de turrones en la feria de Alcolea del Río. Mi amigo se dio un golpe en la nariz. Yo tuve fractura de la espina dorsal, vértebras 11 y 12, a la altura de la cintura. Tenía 21 años.

-¿Se le vino el mundo encima?

-Al principio sí. Me ayudó mi constitución. Había trabajado mucho en el campo: he cogido algodón, he cardado remolacha. Y me había recorrido casi todas las azoteas de Lora del Río instalando el video comunitario.

-¿Fue al centro de Parapléjicos de Toledo?

-Lo conocí cuando lo visité ya como miembro de Aspaym, la asociación de Lesionados Medulares.

-¿Pasó a ayudar a los demás?

-El asociacionismo fue fundamental. Y el deporte. Yo había sido nadador y jugué al voley. A partir del accidente y la rehabilitación, empecé a jugar a baloncesto en silla de ruedas. Con el equipo de la Once fuimos tres años seguidos campeones de Liga y de la Copa del Rey. Iba a ir preseleccionado a Barcelona 92, pero recién clausurada la Expo nació mi hija.

-¿El deporte le ayudó?

-Es la diferencia entre una recuperación rápida o tirarte diez años en el camino de la podredumbre, como leí en Papillon para referirse a esos condenados que al principio se deprimían mucho, se ensimismaban y querían morirse. Hay gente con ese tipo de lesiones y ha estado diez o doce años encerrada en su casa. El día que salí hicimos una barbacoa de sardinas en el aparcamiento del hospital.

-¿Superó el adiós a los trenes?

-El año de rehabilitación en el hospital lo aproveché para aprender informática cuando nadie tenía ni idea de informática. En la federación de minusválidos o en el Ayuntamiento de Lora los ordenadores estaban tapados.

-¿Cómo vivió la Expo?

-Muy intensamente. A Cristina Vega y a mí nos llamaban de las constructoras para consultarnos en temas de accesibilidad.

-No imaginaba que ella sería concejal PSOE y usted del PP...

-Hemos tenido una amistad estupenda.

-¿Cómo conoció a su mujer?

-Tenía catorce años y la vi sentada en el capó de un R5 rojo.

-¿Y quién le tira los tejos de la política?

-Me llamó directamente Juan Ignacio Zoido. Yo ya había coincidido con Soledad Becerril cuando siendo alcaldesa compró los tres primeros autobuses adaptados. Zoido me dijo que necesitaba alguien de mi perfil.

-¿Entraba en un mundo nuevo?

-Yo me movía en el mundo de la discapacidad, de la accesibilidad, había sido coordinador de empleo, pero el mundo de la gestión lo desconocía por completo. Me nombraron delegado del distrito Norte, el más de izquierda de la ciudad. El PP sólo tenía un puñado de afiliados por tres agrupaciones del PSOE y dos asambleas de Izquierda Unida. Mis juntas municipales eran famosas porque estaban muy politizados.

-¿La ciudad es más accesible?

-Se ha avanzado muchísimo. La SE-30 era el muro de Adriano. Queda mucho por hacer. Las Setas, por ejemplo, sí son accesibles, pero el Mirador no. Pero se hicieron verdaderas maravillas. En mi distrito más de mil rampas. Evelia Rincón hizo un montón en la Macarena. Si Machado decía que se hace camino al andar, mi lema era que rodando se hacen rampas.

-¿Cómo lleva lo de ex concejal?

-De los veinte de 2011, soy el único que está en paro.

-¿En el paro o parado?

-Parado no me he quedado nunca en mi vida. He ido a dar charlas a los colegios para decirles a los chavales que es más fácil tener un accidente de tráfico que te toque la lotería, que no hace falta ir a doscientos por hora.

-¿Contactó con Gonzalo Rivas, el primer director general de la Junta en silla de ruedas?

-Mi tito. Hemos trabajado muchísimo juntos. Con él, con Cristina, con Paco Aguilar. Lo que se ha conseguido es una lucha de mucho tiempo y de mucha gente.

-¿En qué trabaja ahora?

-Mi tarea es el cambio climático. Hemos conseguido unos huertos urbanos accesibles en el parque Miraflores.

-¿Los trenes son accesibles?

-Es una asignatura pendiente. Sólo se adaptaron los del AVE.

-¿Dispuesto para volver?

-Para mí sería un honor. No sé si se han olvidado de mí.

-¿Se avanzó en la Semana Santa?

-El doble sentido que creó Cristina Vega salió fatal, produjo colapso en la Avenida. En los palcos y sillas hay un cupo para personas de movilidad reducida. Hay que ser razonables sin bajar la guardia.

Norte.En la imagen, en una visita con el alcalde Juan Ignacio Zoido, que lo incluyó en la lista triunfante de 2011. Calienta en la banda. Casado con María José. Dos hijos: María Macarena e Iván.

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