Los recortes en el SAS causan estragos en médicos y pacientes

  • Los ajustes decretados en el Servicio Andaluz de Salud, así como los presupuestos menguantes para los hospitales y centros de salud, provocan ya estragos en el personal sanitario y los enfermos

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Los recortes en los servicios de salud y la reducción en las ayudas a la dependencia han impactado de manera nefasta en las plantillas sanitarias y en las familias con enfermos crónicos.

La falta de acuerdo entre los sindicatos de la Mesa Sectorial y el Servicio Andaluz de Salud (SAS) a la hora de aplicar la ampliación de dos horas y media en la jornada semanal ha incrementado la tensión en los centros hospitales y centros de salud. El Sindicato Médico ya ha convocado una asamblea en el Hospital Virgen del Rocío para el próximo miércoles, 17 de octubre, con el fin de anunciar un calendario de protestas así como una huelga general en el sector médico para el próximo día 23. El sindicato de Enfermería-Satse, por su parte, también ha anunciado un conflicto permanente con el SAS con un recrudecimiento de las protestas.

La ruptura de las negociaciones entre los representantes de los trabajadores y el SAS se centra en el modo de aplicar la Administración sanitaria la ampliación de la jornada laboral. Cada gerente de hospital y cada director está aumentando el horario sin cumplir criterios homogéneos, lo que está provocando que en algunos puntos asistenciales los trabajadores cumplan con las 37,5 horas, y en otros, no. Asimismo en determinados centros de salud se ha instado a médicos y enfermeras a trabajar estas horas de más los fines de semana; mientras que en otros centros, la ampliación es de lunes a viernes.

Ante este "caos", el Colegio de Enfermería ya ha impugnado en la Consejería de Salud esta manera de ampliar el horario de los trabajadores. La institución colegial acudirá a los tribunales al considerar que es un trato injusto. La Oficina de Salud del Defensor del Pueblo también ha elevado una queja de oficio al SAS.

Otro punto del desencuentro es otro recorte: la reducción a un 75% en la jornada de los profesionales eventuales. El trabajo que dejarán de cubrir estos médicos contratados y enfermeros lo asumen ya los profesionales con plazas en propiedad. Algunos servicios sufren por ello una merma considerable como, por ejemplo, son las Unidades de Cuidados Críticos y Urgencias, así como determinadas áreas hospitalarias como Oncología Infantil, puntos asistenciales donde los eventuales suponen un pilar de las plantillas y de la asistencia. La pérdida de profesionales, la falta de sustituciones, y la nula contratación por parte del SAS tiene como principal víctima al enfermo. Los restrasos en las consultas, las esperas para las intervenciones quirúrgicas e incluso la inseguridad en los actos médicos dibujan una realidad penosa marcada por el deterioro en la asistencia.

La precariedad laboral en el SAS comenzó hace dos años, cuando los profesionales eventuales empezaron a firmar contratos por un solo mes, cuando lo habitual, hasta entonces, eran los contratos de cuatro o seis meses. Esta precariedad ha ido en aumento en los últimos meses y, en estos momentos, las enfermeras son contratadas incluso por un solo día. A esto se suma la falta de estabilidad en cuanto a los destinos.

En el Colegio de Enfermería constan casos de profesionales con una larga trayectoria en programas de prevención en los centros de salud a las que ahora el SAS ha decidido destinarlas además a cuidados críticos al aplicarles la ampliación de sus jornadas. Cada unidad asistencial requiere de una especialización por parte del profesional y esta variabilidad en las funciones provocan estrés, temores e inseguridad al profesional; así como riesgos para el paciente.

En esta senda de los recortes, Sevilla ha perdido recientemente una ambulancia que estaba adscrita a los Dispositivos de Cuidados Críticos y Urgencias (DCCU) de la Atención Primaria. Esta unidad móvil se encargaba del traslado de enfermos al hospital en una amplia área que abarca Los Bermejales, el Polígono Sur, El Porvenir y Nervión. Sevilla se queda así con sólo cinco unidades móviles de DCCU. Con la pérdida de esta ambulancia, ahora son los médicos del centro de salud del Porvenir los que tiene que asumir las urgencias de prioridad tres (incluyen dolor torácico, lipotimias o síncopes, entre otros problemas) y las urgencias de prioridad cuatro (crisis de ansiedad, intoxicación etílica, dolor en paciente con tratamiento paliativo, etcétera). El sindicato CSIF ya ha denunciado que esta nueva sobrecarga de trabajo para los médicos de familia es insostenible, ya que además, ante la falta de sustitutos, los galenos se encargan de los pacientes de sus compañeros cuando éstos faltan por enfermedad o cualquier otra causa.

Las familias con enfermos crónicos son las que sufren en mayor medida los recortes en salud, a los que se suman otros decretos como el copago de los medicamentos o la pérdida en las ayudas que reciben por la Ley de la Dependencia.

Familias de enfermos, como es el caso de los padres con los niños con cáncer, ya han comenzado a crear una plataforma para lanzar un S.O.S a las autoridades sanitarias.

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